Cuentos chinos

13 abril, 2017

 

Donald Trump: “Asad para mí es un tema secundario, Daesh (Isis) es la prioridad… De aplicar las palabras de Hillary Clinton, vamos a vernos en una III Guerra Mundial” mencionaba el futuro presidente norteamericano en una entrevista el 2016, antes de salir elegido gobernante, con la agencia Reuters. 

Vladimir Putin: “Nadie es capaz de crear ningún problema a Rusia que no podamos resolver” manifestaba el líder ruso en la última recepción de Año Nuevo 2017 celebrada en el Palacio del Kremlin. Asimismo, el 2014, en el X Foro Internacional de la Juventud Selger, en Tver, Rusia, Putin manifestaba “las fuerzas armadas rusas, respaldadas por su arsenal nuclear, están preparadas para repelar cualquier agresión”. Hay que poner estas declaraciones bajo el contexto que Siria es un aliado de Rusia, que habían soldados rusos en este país y atacarla ha debido ser tomada como una agresión.

Con respecto a China, el periódico chino Global Times, afiliado al partido comunista decía el 2013: “Las fuerzas alrededor del mundo que se oponen a una intervención militar externa deben unirse para prevenir, hasta donde sea posible, que Estados Unidos, Reino Unido y otros lancen ataques aéreos contra Siria…Y si esto no se puede evitar, deben abiertamente apoyar al gobierno sirio para entablar una resistencia. Rusia e Irán necesitan considerar el ofrecimiento de asistencia militar directa, y China y otros países deben dar su apoyo” declaraba este diario partidario del régimen chino.

Si nos basamos en estas 3 declaraciones el ataque con misiles, que ordenó el presidente norteamericano Donald Trump contra una base aérea siria, en represalia por el ataque químico que efectuó ese país contra su población civil, no debiera haberse producido.

¿Por qué? Porque por un lado, Trump decía que no estaba en sus planes atacar al régimen de Bashar Al Asad (presidente sirio); y por otro lado, Rusia y China no solamente habían vetado -en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (ONU)- una resolución que permitía una intervención armada en Siria; sino que habían hecho declaraciones a favor de Siria y además, Rusia tenía tropas en el país sirio apoyando a su ejército. Por tanto, una agresión al ejército sirio, era un ataque indirecto a Rusia y este había dicho que estaba listo para responder cualquier agresión. Por ello, se infería que Estados Unidos no podía atacar a Siria (eso es lo que hizo Barack Obama) para evitar un choque directo con Rusia y todas las demás fuerzas que estén a favor de Siria. ¿Pero qué pasó? ¿Por qué Donald Trump cambió de parecer? ¿Por qué Rusia no ha contraatacado? ¿Por qué la posición de China, ante el ataque norteamericano no ha sido firme?

¿Será que el mundo vive hace tiempo una serie de “Cuentos Chinos”? Es decir, dices una cosa y al final haces otra. O quizá no cumples lo que prometiste porque te arrepentiste, porque no tenías la capacidad para cumplirla o porque todo era una mentira calculada.

EL TIO SAM

El año pasado el diccionario Oxford eligió como palabra del año el neologismo Posverdad (post truth). Con ello, trataba de explicar algunos hechos que han conmocionado al mundo como la victoria de Donald Trump. Con esta palabra se buscaba advertir que, en estos últimos tiempos, la opinión pública se estaba dejando influenciar –más que por hechos objetivos- por mentiras asumidas como verdad. Y uno de los gestores de este nuevo significado era el presidente Trump. Por ejemplo, en plena campaña presidencial se inventó que habían atentados yihadistas por toda Europa: “Está ocurriendo por toda Europa, hasta el punto de que la prensa ya no informa”. Esa información era falsa, sólo buscaba generar más incertidumbre y sembrar la desconfianza por un gobierno demócrata sin capacidad de reacción. Hubo gente que le creyó.

Tweet de Trump

Tweet enviado por Trump el 05 de Septiembre de 2013 cuando le decía a Obama que no ataque Siria porque ello traería consecuencias negativas y Estados Unidos no obtendría nada.

Asimismo, el actual presidente norteamericano dijo en campaña: “México manda a su gente, pero no manda lo mejor. Está enviando a gente con un montón de problemas… Están trayendo drogas, el crimen, a los violadores. Asumo que hay algunos que son buenos”. Esto es posverdad, afirmaciones que algunos la ¨sienten verdad¨ pero no se apoyan en la realidad; son afirmaciones que hace un individuo y recurre a lo emocional como el miedo, la cólera, la desconfianza, el temor a lo desconocido, para sembrar la duda y sustentar su aseveración.

Donald Trump hizo creer a la población que meterse en el problema sirio era gastar dinero en un problema que no le competía a Estados Unidos, por tanto no obtendría nada a favor y sólo le generaría deudas y contratiempos. Mejor concentrarse en Estados Unidos, en su economía y bienestar social. Que cada quien arregle sus propios problemas. Mucha gente estuvo de acuerdo con ello; sonaba coherente, mejor votar por alguien que quería concentrarse específicamente en el desarrollo de EE. UU. y no en resolver problemas ajenos. “America first”. ¿Y qué hizo ahora? Bombardear Siria, meterse en el problema sirio, hacer lo que tanto le criticó a su rival de campaña Hillary Clinton. Conclusión: Nos metió un CUENTO CHINO.

tweetTrump.latierraesflat.wordpress.com

En agosto 2013 Trump decía a Obama que si quería atacar a Siria debía solicitar la aprobación del Congreso, no hacerlo sería un gran error. Abril 2017 Trump ataca a Siria sin pedir permiso al Congreso.

EL OSO RUSO

La revista Forbes ha elegido a Vladimir Putin, por cuarta vez consecutiva, como el hombre más poderoso del mundo. Y no es casualidad que lo elija. Putin ha trabajado para ello, se ha ganado la imagen de un hombre fuerte, duro, decidido, que hace lo que dice y que no tiene pelos en la lengua para decirle a Occidente (Estados Unidos y Europa) que no está de acuerdo con sus medidas, haciendo discursos pomposos en los que despotrica contra aquellos que no están de acuerdo con sus argumentos y razones.

Asimismo, Putin ha sabido trasladar su imagen enérgica y de liderazgo  a Rusia, convirtiendo a este país en un actor de suma importancia dentro del sistema internacional político contemporáneo, reclamando el respeto y la omnipresencia de lo que alguna vez fue la Unión Soviética o el Imperio Ruso, realizando acciones militares –sin el más mínimo temor a represalias- como la anexión de Crimea, usando su derecho a veto (en contra de la opinión pública internacional) para evitar intervenciones militares en Siria, recordando al mundo el arsenal nuclear que posee.

Sin embargo, lo que no nos dice Putin es sobre la situación de su economía. El Producto Interno Bruto (PIB) de Rusia está por debajo del tamaño que tiene Corea del Sur, un país desarrollado que ha crecido mucho en los últimos años, no obstante no es considerada aún  una de las grandes potencias del mundo. La riqueza por habitante en Rusia promedia los 8,155 euros que palidecen ante los 24,532 de Corea del Sur, los 37,900 de Alemania o los 52,183 de Estados Unidos.

latierraesflat.wordpress.com

El presidente ruso Vladimir Putin se ha ganado la fama de un hombre fuerte y rudo que hace lo que dice y que ha colocado a Rusia nuevamente dentro de las principales potencias del mundo. ¿Será verdad?

Además Rusia tiene que combatir con otros desafíos como su demografía, una población muy reducida (145 millones) para poseer el territorio más grande del mundo; Indonesia y Brasil tienen más población que Rusia. La tecnología rusa sigue siendo buena pero ya no tiene la ventaja comparativa que tenía en tiempos de la Unión Soviética, países como China e India han desarrollado mucho más en este campo. Uno de sus grandes pilares son los hidrocarburos, pero la crisis económica internacional han hecho que bajen de precio. Si bien, el precio del barril de petróleo ha subido y está en promedio 50 dólares, le falta bastante para sobrepasar los 100 dólares que estuvo en promedio antes de la crisis.

Es decir, Putin nos ha mostrado la perspectiva de un gran Oso ruso pero, si analizamos bien, parece que tiene los pies de una cebra. En otras palabras, nos ha hecho ver a una gran Rusia con un aplomado manejo político, diplomático y de realpolitik; sin embargo, económicamente estamos ante un país más austero de lo que percibimos, una economía que no podría sostener aventuras militares de mayor envergadura. Quizá podría atreverse a realizar acciones osadas que en el corto plazo le den resultados favorables, pero que a mediano y largo plazo le generen problemas. Desde esta perspectiva, nos encontraríamos ante otro CUENTO CHINO.

EN EL BOSQUE DE LA CHINA

Hay medios de comunicación, panfletos y analistas internacionales que nos hablan de la gran fortaleza militar que ha desarrollado China en los últimos tiempos, que invierte cerca de 200 millones de dólares anualmente en su defensa, lo que lo convierte en el segundo país del mundo que más gasta en ese rubro y que cada vez se está armando más para defender su soberanía e intereses. ¿Será cierto? Sí. ¿Entonces, ello implica que pueda chocar con Estados Unidos?

Los analistas se basan sobretodo en la conducta que ha tenido China contra sus vecinos en el conflicto del Mar Meridional de China. El gobierno chino demanda que los islotes, arrecifes y rocas repartidas por dos millones de kilómetros cuadrados en el mar del Sur de China le pertenecen; sin embargo, naciones como Vietnam, Filipinas, Taiwán, Brunei y Malasia mencionan que por cercanía geográfica o historia les pertenece a ellos y es así cómo se inicia la disputa entre las partes.

Ante ello, ¿qué ha hecho China? Pues crear islas artificiales con puertos y pistas de aterrizaje con fines militares; además, de realizar ejercicios de soberanía. Las islas que China ha fabricado han sido creadas con el fin de extender su dominio marítimo sobre una de las rutas más comerciales del mundo, ampliar su cinturón de defensa, así como ejercer el control sobre una zona donde se encuentran ingentes cantidades de hidrocarburos y otros recursos naturales.

Es más, China–haciendo la situación más tensa- declaró de manera unilateral una “zona de identificación de defensa aérea” sobre el territorio en disputa en el Mar Oriental de China como si este ya le perteneciera, pasea libremente sus buques de guerra sobre las zonas en disputa generando más tirantez con sus vecinos y ha desconocido el fallo de la Corte Permanente de Arbitraje de la Haya que sentenció a favor de Filipinas por unos territorios del mar Meridional de China.

Cenadepresidentes.latierraesflat.wordpress.com

Según algunos medios, mientras el presidente chino Xi Jinping degustaba una deliciosa torta de chocolate servida en la residencia de Donald Trump, Siria era ataca por órdenes del presidente norteamericano.

Sin embargo, hay que tener en cuenta que mientras China gasta 133 millones de euros en defensa, Estados Unidos gasta 568 millones; es decir, gasta más de cuatro veces el presupuesto chino. Mientras China tiene aproximadamente 260 ojivas nucleares, los norteamericanos tienen cerca de 7,200. La política exterior china se ha caracterizado desde 2004 por 2 conceptos centrales: el “ascenso pacífico” que busca presentar a China como un poder pacífico, no amenazante, y el “mundo armonioso” que busca equilibrar las diferencias y conseguir la armonía. Si bien se puede interpretar que estas políticas están cambiando, por el comportamiento con sus vecinos en el Mar Meridional, pero hay que tener en cuenta que es muy distinto enfrentarse a Vietnam o Filipinas, que toparse con Estados Unidos. DengXiaoping –segundo gran dirigente chino- decía que el camino de China era surgir bajo una doctrina de la discreción, con perfil bajo, “no portar la bandera ni encabezar la ola”. Por eso que algunos analistas dicen que China sabe que aún no es momento de desafiar a EE.UU. y más bien lo que debe es evitar la rivalidad.

Donald Trump narró al medio Fox Business: “Terminamos la cena y comenzamos con el postre. Comimos la más bella torta de chocolate que jamás hayan visto. El presidente Xi estaba disfrutándola y recibí el mensaje de los generales. Me dijeron que las naves estaban listas para disparar-. ¿Qué puedes hacer? Tomé la decisión y los misiles fueron lanzados”. Es decir, Trump dio la orden del ataque delante del presidente de China mientras terminaban de cenar y después le dijo: “Señor presidente, déjeme explicarle algo. Acabamos de lanzar 59 misiles hacia Siria y quiero que sepa eso”.

China había vetado, a través del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas -en más de una oportunidad-, resoluciones que buscaban imponer sanciones contra Damasco e incluso cualquier intervención armada. Sin embargo, Trump –sabiendo ello- mandó a atacar a Siria delante de Xi Jinping. ¿Acaso eso no es una advertencia, una provocación para ver qué posición toma China? ¿Y qué hizo China? ¿Rechazó tajantemente el ataque? ¿Manifestó que casi era una burla que Trump diera la orden de atacar un país al que China no quería que ataquen, mientras cenaban juntos? No! La respuesta china fue prudente y sólo mostró preocupación porque la situación en Siria se agrave. ¿Pero no es que algunos periodistas y analistas decían que China ya estaba desafiando a Estados Unidos? Pues por el momento no y si alguien creyó eso, seguramente nos podríamos encontrar ante otro CUENTO CHINO.


El 06 de abril de 2017 Estados Unidos decide atacar a una base aérea siria como represalia por los ataques químicos.

Quizá en estos tiempos sería bueno releer “El príncipe” de Maquiavelo, cuyo objetivo era mostrar cómo los príncipes debían gobernar sus Estados y para hacerlo debían concentrarse en conservar el poder, dejando de lado las cuestiones relativas a la moral y utilizar el engaño de ser necesario. Total decía Maquiavelo “quien engañe, encontrará siempre quien se deje engañar”. Si como Maquiavelo muchos políticos, hoy en día, piensan que en la política lo importante es sólo el fin y no los medios, entonces preparémonos a escuchar muchos más CUENTOS CHINOS.

Anuncios

LA DELGADA LINEA ENTRE LA DEMOCRACIA Y EL AUTORITARISMO

31 julio, 2012

Los nuevos vientos del siglo XXI han traído nuevas formas de democracia y de autoritarismo para todos los gustos, conveniencias, antojos e intereses.

La democracia no es lo que solía ser. Revisaba el término “Democracia delegativa”, del politólogo argentino  Guillermo O´Donnell, y comparaba la similitud de su significado con lo que el politólogo peruano Martín Tanaka llama “Autoritarismo competitivo”.

La “democracia delegativa” tiene una concepción democrática porque surge de elecciones libres y válidas. Sin embargo, los líderes delegativos creen tener el derecho de decidir autónomamente qué es bueno para el país y piensan que la ciudadanía les ha delegado autoridad casi absoluta para ejercer su gobierno. Es más, desde su percepción, creen que la victoria electoral obtenida puede ser para siempre. Por tanto, empiezan a construir las bases de su poder para que nadie pueda vencerlos. De esta manera, todo tipo de control institucional es considerado un obstáculo injustificado al cual hay que subordinar, limitar o suprimir.

Estos líderes empiezan con una muy alta popularidad, para terminar con una extendida impopularidad, la deserción de muchos de sus socios y colaboradores, y una debilidad institucional generalizada. Entonces, ante este lánguido panorama, empieza a trabajarnos al susto. En su discurso aparecen las peores etapas de caos y crisis que sufrió el pueblo antes de la llegada de su gobierno y vaticina el retorno de estas calamidades si la ciudadanía se inclinara a apoyar a sus opositores y enemigos, quienes serían los portadores de los nuevos males que sufriría el país.

El politólogo argentino Guillermo O´Donnell mencionaba que Cristina Fernández de Kirchner era un claro ejemplo de “democracia delegativa”

Es así que el líder delegativo se convierte en el único adalid que nos puede salvar del desastre que se nos avecina y, por tal motivo, justificará la restricción de las libertades y del estado de derecho, así como el empleo de la coacción con tal de preservar la continuidad de su gobierno –que es sinónimo de prosperidad y salvación- porque para él  “el fin justifica los medios”.

Por su parte, el “autoritarismo competitivo” surge en gobiernos que han nacido de una votación electoral democrática. Por tanto, son gobiernos formalmente democráticos pero con un comportamiento autoritario. El contexto en el que estos gobiernos han llegado al poder ha sido el de un colapso del sistema de partidos – debido a las torpezas y errores de los representantes de los partidos políticos que no supieron dirigir el país- y unos nuevos líderes con pretensiones fundacionales de empezar todo nuevamente. Estos regímenes no respetan la institucionalidad más bien la debilitan,  así como a los partidos políticos y los actores sociales, funcionan de manera autoritaria y polarizan el país.

Martín Tanaka, politólogo peruano, pone como ejemplo de “autoritarismo competitivo” a los gobiernos de Alberto Fujimori y de Hugo Chávez.

Estos líderes son personalistas y con discursos neopopulistas. Son antisistema; por tanto, expresan el malestar y resentimiento de una gran parte de la población contra los políticos tradicionales y el sistema establecido. Es su inmenso personalismo el que les genera la necesidad de perpetuarse en el poder.

El autoritarismo competitivo dejará un legado de polarización política, debilidad institucional, desconfianza social y abatimiento de partidos políticos y actores sociales. Estos gobiernos ponen énfasis en desarrollar una democracia directa pero en la práctica son regímenes autoritarios. Su populismo y aumento en el gasto social hace que obtengan un gran apoyo de las masas y por tanto sean competitivos electoralmente.

Muchos líderes populistas tienen como función asistir al pueblo con el fin de tenerlo supeditado al gobierno.

Ambos casos presentan una democracia electoral, más no institucional. Necesitan del populismo y de un líder fuerte para asentarse en el poder, requieren de recursos económicos para comprar funcionarios y actores políticos y sociales, su mensaje tiene un carácter hipnótico y de constante repetición, y hay un aparato de poder del Estado que gana elecciones y nunca deja el poder. Es decir, la línea entre la democracia y el autoritarismo resulta tan delgada que no se sabe cuándo se pasa de una a otra.

Y este interés político por ampliar el concepto de democracia e integrar a ella el principio de poder casi absoluto o menos liberal, por el “bien” del país, se está desarrollando en todo el mundo. Por ejemplo en Rusia, el presidente Vladimir Putin instauró el concepto de “democracia soberana” según la cual Rusia debe seguir su propio modelo democrático, sin tener que copiar el modelo occidental. Y este modelo conlleva a la concentración del poder, ejercer la fuerza con tal de hacer respetar los intereses del estado, recortar libertades si fuese necesario y debilitar a la oposición y los partidos políticos. Un poco parecido a lo que sucede por aquí no?

Vladimir Putin, el presidente ruso, ha comenzado una política definida como “democracia soberana” la cual le permite concentrar el poder como, en su momento, lo tuvieron los secretarios del partido comunista de la Unión Soviética.

Bueno pues, estas son las nuevas formas de democracia que nos presenta un mundo lleno de incertidumbre y con mayor inestabilidad que parece necesita de una mano fuerte para llevar el norte y hacer respetar sus decisiones o quizá son las nuevas formas de autoritarismo que necesitan un aire democrático para validar su gobierno y sus acciones. Ud. decida que concepto le da…