EL “OBJETIVO MADRE” DE TODAS LAS BOMBAS

21 abril, 2017

 

Definitivamente Donald Trump trajo de vuelta a Estados Unidos a la primera escena de la geopolítica del Oriente Próximo y Medio Oriente. En ocho días lanzó distintas bombas a dos Estados: Siria y Afganistán. Pero ¿las bombas tuvieron como objetivo Siria y Afganistán? ¿O su objetivo era otro? ¿Cuál era el “objetivo madre” de todas las bombas?

El ex presidente Barack Obama  impulsó, como eje fundamental de su política exterior, el “pivot asiático”, que consistía en que Estados Unidos debía girar su atención, intereses y objetivos hacia el Asia Pacífico. Es decir, tener una mayor presencia militar y política en esta región, reduciendo su participación en países de otras regiones como Irak y Afganistán. ¿Y por qué este giro? Porque en Asia Pacífico se encontraba China, la segunda economía del mundo, el segundo país que tiene el mayor gasto militar y, por tanto, el mayor competidor para los norteamericanos.

De esa manera, Estados Unidos fue saliendo de Oriente Próximo y Medio Oriente. Lamentablemente, para los planes de Obama, en marzo 2011 comenzó el conflicto en Siria que desembocó en la crisis que todos hoy conocemos. En 2012, el ex presidente lanza su política de “línea roja” que consistía en intervenir militarmente en Siria si se comprobaba que este país estaba utilizando armas químicas contra su población. Llegó 2013 y todos nos enteramos que el gobierno sirio había utilizado armas químicas contra zonas ocupadas por los rebeldes pero donde también había población civil, causando la muerte de casi 1,500 personas, muchos de ellos niños y mujeres. Y cuando todos estábamos a la espera del ataque militar de Estados Unidos contra Siria, la Casa Blanca aceptó la intervención de Rusia, quien se ponía como mediador para que todas las armas químicas sirias sean enviadas a su país. Aquella medida fue considerada un revés para Washington y un triunfo diplomático para Moscú.

Pero ello también sirvió para que Rusia midiera a su antiguo rival y sacara como conclusión que los americanos no querían intervenir en esta región, no tenían intención de meterse en más complicaciones, ya no querían hacer uso de su capacidad disuasiva e incluso una acción militar antes de resolver un problema les generaría más dolores de cabeza. Entonces ante este alejamiento norteamericano, Rusia decidió ingresar militarmente a Oriente Próximo y -con la venia de Bashar al-Asad- ingresó a Siria. Así, el país de Vladimir Putin se convertía en el nuevo árbitro de la región de Medio Oriente y se instalaba con sus tropas.

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Ante la posición cautelosa que tomó Estados Unidos, Rusia asumió protagonismo en Oriente Medio formando una coalición con Siria e Irán.

Y mientras Rusia se convertía en el principal aliado de Bashar al-Asad, atacando conjuntamente a los rebeldes que querían sacarlo del poder, arremetiendo contra los terroristas que querían desestabilizar el gobierno, impidiendo la intervención militar de las Naciones Unidas (ONU) a través de su veto en el Consejo de Seguridad; Estados Unidos decidía no actuar, porque no quería repetir los errores cometidos con las intervenciones en Irak y Afganistán, porque aún recuerda las consecuencias que le trajo apoyar a los muyahidines (rebeldes afganos que lucharon contra la ocupación rusa en época de guerra fría) y porque Obama quería intervenir multilateralmente, no sólo, sin embargo sus aliados se mostraban reticentes.

Sin embargo, con la llegada de Donald Trump todo cambió.  Dijo que no estaba dentro de sus prioridades atacar a Siria y la atacó. Así Estados Unidos volvió para decirle al mundo que su capacidad disuasiva la utilizaría cuando la considerara necesaria. ¿Los misiles fueron contra el gobierno de Bashar al-Asad? Sí también, pero no solamente fue para ellos. El objetivo principal fue Rusia. Para decirle “aquí estoy nuevamente”, para señalarle que en el juego de Poder siempre estará presente los Estados Unidos, para anunciar que su capacidad disuasiva ha vuelto, para que se recuerde que ellos también usan la fuerza en caso sea necesario de acuerdo a sus intereses, para hacernos recordar que la geopolítica tradicional está más vigente que nunca, para anunciar su regreso a Oriente Medio.

El mundo recién estaba digiriendo este nuevo ataque norteamericano, los periodistas aún estaban armando sus notas y reportajes sobre el tema, los internacionalistas estaban analizando las implicancias del hecho, cuando nos enteramos de un segundo ataque norteamericano. Esta vez fue en suelo afgano. El gobierno de Trump había ordenado lanzar la bomba GBU-43/B (de 9,797 kg) contra un sistema de túneles y cuevas ubicadas en Nangarhar-Afganistán utilizado como escondite por el Estado Islámico. Según fuentes afganas, la bomba más conocida como “la madre de todas las bombas” por ser el arma no nuclear más poderosa de los estadounidenses, mató a unos 94 terroristas. Si la bomba costó 16 millones de dólares, entonces matar a cada uno de esos terroristas le costó a Estados Unidos unos 170,000 dólares. ¿La bomba fue contra el Estado Islámico? Sí también, porque los norteamericanos han definido que el principal enemigo que tienen es el terrorismo internacional y su principal representante es el EI. Si bien para algunos le puede parecer poco efectivo el daño causado a Daesh (utilizado como acrónimo en árabe de Estado Islámico) en Afganistán con la madre de todas las bombas, para otros la fortaleza está en el mensaje. Estados Unidos le dice a EI que lo atacará donde sea necesario y no vacilará en emplear las estrategias y armas que sean obligatorias para su destrucción. Pero el mensaje, nuevamente, va también para Rusia.  Haciéndole recordar que el gobierno estadounidense no escatimará en hacer uso de la fuerza cuando lo considere necesario y reafirmando su  presencia militar en Oriente Próximo y Medio Oriente. Además, viendo el mapa de la zona podemos notar que Afganistán está al lado de países que fueron parte de la Unión Soviética y que hoy Rusia considera su zona de influencia. Asimismo, está al costado de Irán, socio estratégico de Rusia. Estos detalles en geopolítica también son importantes porque se puede interpretar que el presidente Trump no sólo pone nuevamente a Medio Oriente como un eje principal de la política exterior norteamericana; sino que además, amplía su presencia en Asia y advierte a Rusia y China que Estados Unidos y su acción militar están de regreso.

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“La madre de todas las bombas”, la bomba no nuclear más letal del ejército norteamericano fue lanzada sobre un sistema de túneles utilizado como escondite por el Estado islámico en Afganistán.

Haber lanzado la bomba no nuclear más letal que tiene el ejército estadounidense en Afganistán, es también un mensaje a Irán su vecino, que ha estado siendo -ahora último- alentado por Rusia para el desarrollo de su programa nuclear, así como para velar –juntos- por la seguridad en Asia Central y la región del Cáucaso. Ya había advertido en febrero Trump: “están jugando con fuego”, acusando a Irán de que su programa de desarrollo de misiles balísticos era una amenaza para la región, para Estados Unidos y sus aliados. En esa misma línea, el presidente norteamericano ha ordenado la revisión del acuerdo nuclear de Estados Unidos con Irán para evitar que desarrolle arsenal nuclear, el cual (firmado en la época de Obama) siempre le ha parecido absurdo y sin sentido. Por tanto, la bomba también ha sido dirigida para Irán.


Rusia busca con Irán generar un nuevo equilibrio de poder en Oriente Próximo. Estados Unidos no ve ello con buenos ojos. La geopolítica más presente que nunca.

No hay que olvidar que el ataque con misiles a la base aérea de Shayrat en Siria lo ordenó Trump mientras invitaba una deliciosa torta de chocolate al presidente de China, Xi Jinping. ¿Casualidad? No señores, lo hizo exprofesamente sabiendo que China había vetado, a través del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas -en más de una oportunidad-, resoluciones que buscaban imponer sanciones contra Damasco e incluso cualquier intervención armada. Es decir, el objetivo de este bombardeo también tuvo como destinatario a China. Donald Trump quiere una China colaboradora, no opositora. La estrategia es influir en China con el objetivo que esta presione a Corea del Norte  para dejar de lado las provocaciones militares a Estados Unidos y sus aliados.  Trump ya ha advertido a China que puede atacar a su aliada Corea del Norte con o sin su permiso. Total, ya lo hizo con Siria a pesar del veto chino. Recordemos que el presidente norteamericano a dicho: “Corea del Norte está buscando problemas. Si China decide ayudar, eso sería muy bueno. Si no, solucionaremos el problema sin ellos”.

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Donald Trump ha mencionado por twitter que Corea del Norte está buscando problemas y espera que China ayude a apaciguar el conflicto, pero de no hacerlo Estados Unidos no tiene inconveniente de solucionar el problema sin ellos.

Entonces ¿a quienes han ido dirigidas las bombas? ¿Cuál ha sido el “objetivo madre” de todas las bombas? Las bombas han caído sobre Siria y Afganistán, lanzados contra el gobierno de Bashar al-Asad y contra el Estado Islámico, pero esa artillería ha tenido como destino final a Rusia, China e Irán. Se dice que en el sistema internacional quienes definen la configuración del poder son las potencias. Así que el mensaje ha sido de la potencia superior a las potencias regionales, solicitándoles –de manera realista y utilizando su hard power- que se alineen a los objetivos de Estados Unidos.


Cuentos chinos

13 abril, 2017

 

Donald Trump: “Asad para mí es un tema secundario, Daesh (Isis) es la prioridad… De aplicar las palabras de Hillary Clinton, vamos a vernos en una III Guerra Mundial” mencionaba el futuro presidente norteamericano en una entrevista el 2016, antes de salir elegido gobernante, con la agencia Reuters. 

Vladimir Putin: “Nadie es capaz de crear ningún problema a Rusia que no podamos resolver” manifestaba el líder ruso en la última recepción de Año Nuevo 2017 celebrada en el Palacio del Kremlin. Asimismo, el 2014, en el X Foro Internacional de la Juventud Selger, en Tver, Rusia, Putin manifestaba “las fuerzas armadas rusas, respaldadas por su arsenal nuclear, están preparadas para repelar cualquier agresión”. Hay que poner estas declaraciones bajo el contexto que Siria es un aliado de Rusia, que habían soldados rusos en este país y atacarla ha debido ser tomada como una agresión.

Con respecto a China, el periódico chino Global Times, afiliado al partido comunista decía el 2013: “Las fuerzas alrededor del mundo que se oponen a una intervención militar externa deben unirse para prevenir, hasta donde sea posible, que Estados Unidos, Reino Unido y otros lancen ataques aéreos contra Siria…Y si esto no se puede evitar, deben abiertamente apoyar al gobierno sirio para entablar una resistencia. Rusia e Irán necesitan considerar el ofrecimiento de asistencia militar directa, y China y otros países deben dar su apoyo” declaraba este diario partidario del régimen chino.

Si nos basamos en estas 3 declaraciones el ataque con misiles, que ordenó el presidente norteamericano Donald Trump contra una base aérea siria, en represalia por el ataque químico que efectuó ese país contra su población civil, no debiera haberse producido.

¿Por qué? Porque por un lado, Trump decía que no estaba en sus planes atacar al régimen de Bashar Al Asad (presidente sirio); y por otro lado, Rusia y China no solamente habían vetado -en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (ONU)- una resolución que permitía una intervención armada en Siria; sino que habían hecho declaraciones a favor de Siria y además, Rusia tenía tropas en el país sirio apoyando a su ejército. Por tanto, una agresión al ejército sirio, era un ataque indirecto a Rusia y este había dicho que estaba listo para responder cualquier agresión. Por ello, se infería que Estados Unidos no podía atacar a Siria (eso es lo que hizo Barack Obama) para evitar un choque directo con Rusia y todas las demás fuerzas que estén a favor de Siria. ¿Pero qué pasó? ¿Por qué Donald Trump cambió de parecer? ¿Por qué Rusia no ha contraatacado? ¿Por qué la posición de China, ante el ataque norteamericano no ha sido firme?

¿Será que el mundo vive hace tiempo una serie de “Cuentos Chinos”? Es decir, dices una cosa y al final haces otra. O quizá no cumples lo que prometiste porque te arrepentiste, porque no tenías la capacidad para cumplirla o porque todo era una mentira calculada.

EL TIO SAM

El año pasado el diccionario Oxford eligió como palabra del año el neologismo Posverdad (post truth). Con ello, trataba de explicar algunos hechos que han conmocionado al mundo como la victoria de Donald Trump. Con esta palabra se buscaba advertir que, en estos últimos tiempos, la opinión pública se estaba dejando influenciar –más que por hechos objetivos- por mentiras asumidas como verdad. Y uno de los gestores de este nuevo significado era el presidente Trump. Por ejemplo, en plena campaña presidencial se inventó que habían atentados yihadistas por toda Europa: “Está ocurriendo por toda Europa, hasta el punto de que la prensa ya no informa”. Esa información era falsa, sólo buscaba generar más incertidumbre y sembrar la desconfianza por un gobierno demócrata sin capacidad de reacción. Hubo gente que le creyó.

Tweet de Trump

Tweet enviado por Trump el 05 de Septiembre de 2013 cuando le decía a Obama que no ataque Siria porque ello traería consecuencias negativas y Estados Unidos no obtendría nada.

Asimismo, el actual presidente norteamericano dijo en campaña: “México manda a su gente, pero no manda lo mejor. Está enviando a gente con un montón de problemas… Están trayendo drogas, el crimen, a los violadores. Asumo que hay algunos que son buenos”. Esto es posverdad, afirmaciones que algunos la ¨sienten verdad¨ pero no se apoyan en la realidad; son afirmaciones que hace un individuo y recurre a lo emocional como el miedo, la cólera, la desconfianza, el temor a lo desconocido, para sembrar la duda y sustentar su aseveración.

Donald Trump hizo creer a la población que meterse en el problema sirio era gastar dinero en un problema que no le competía a Estados Unidos, por tanto no obtendría nada a favor y sólo le generaría deudas y contratiempos. Mejor concentrarse en Estados Unidos, en su economía y bienestar social. Que cada quien arregle sus propios problemas. Mucha gente estuvo de acuerdo con ello; sonaba coherente, mejor votar por alguien que quería concentrarse específicamente en el desarrollo de EE. UU. y no en resolver problemas ajenos. “America first”. ¿Y qué hizo ahora? Bombardear Siria, meterse en el problema sirio, hacer lo que tanto le criticó a su rival de campaña Hillary Clinton. Conclusión: Nos metió un CUENTO CHINO.

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En agosto 2013 Trump decía a Obama que si quería atacar a Siria debía solicitar la aprobación del Congreso, no hacerlo sería un gran error. Abril 2017 Trump ataca a Siria sin pedir permiso al Congreso.

EL OSO RUSO

La revista Forbes ha elegido a Vladimir Putin, por cuarta vez consecutiva, como el hombre más poderoso del mundo. Y no es casualidad que lo elija. Putin ha trabajado para ello, se ha ganado la imagen de un hombre fuerte, duro, decidido, que hace lo que dice y que no tiene pelos en la lengua para decirle a Occidente (Estados Unidos y Europa) que no está de acuerdo con sus medidas, haciendo discursos pomposos en los que despotrica contra aquellos que no están de acuerdo con sus argumentos y razones.

Asimismo, Putin ha sabido trasladar su imagen enérgica y de liderazgo  a Rusia, convirtiendo a este país en un actor de suma importancia dentro del sistema internacional político contemporáneo, reclamando el respeto y la omnipresencia de lo que alguna vez fue la Unión Soviética o el Imperio Ruso, realizando acciones militares –sin el más mínimo temor a represalias- como la anexión de Crimea, usando su derecho a veto (en contra de la opinión pública internacional) para evitar intervenciones militares en Siria, recordando al mundo el arsenal nuclear que posee.

Sin embargo, lo que no nos dice Putin es sobre la situación de su economía. El Producto Interno Bruto (PIB) de Rusia está por debajo del tamaño que tiene Corea del Sur, un país desarrollado que ha crecido mucho en los últimos años, no obstante no es considerada aún  una de las grandes potencias del mundo. La riqueza por habitante en Rusia promedia los 8,155 euros que palidecen ante los 24,532 de Corea del Sur, los 37,900 de Alemania o los 52,183 de Estados Unidos.

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El presidente ruso Vladimir Putin se ha ganado la fama de un hombre fuerte y rudo que hace lo que dice y que ha colocado a Rusia nuevamente dentro de las principales potencias del mundo. ¿Será verdad?

Además Rusia tiene que combatir con otros desafíos como su demografía, una población muy reducida (145 millones) para poseer el territorio más grande del mundo; Indonesia y Brasil tienen más población que Rusia. La tecnología rusa sigue siendo buena pero ya no tiene la ventaja comparativa que tenía en tiempos de la Unión Soviética, países como China e India han desarrollado mucho más en este campo. Uno de sus grandes pilares son los hidrocarburos, pero la crisis económica internacional han hecho que bajen de precio. Si bien, el precio del barril de petróleo ha subido y está en promedio 50 dólares, le falta bastante para sobrepasar los 100 dólares que estuvo en promedio antes de la crisis.

Es decir, Putin nos ha mostrado la perspectiva de un gran Oso ruso pero, si analizamos bien, parece que tiene los pies de una cebra. En otras palabras, nos ha hecho ver a una gran Rusia con un aplomado manejo político, diplomático y de realpolitik; sin embargo, económicamente estamos ante un país más austero de lo que percibimos, una economía que no podría sostener aventuras militares de mayor envergadura. Quizá podría atreverse a realizar acciones osadas que en el corto plazo le den resultados favorables, pero que a mediano y largo plazo le generen problemas. Desde esta perspectiva, nos encontraríamos ante otro CUENTO CHINO.

EN EL BOSQUE DE LA CHINA

Hay medios de comunicación, panfletos y analistas internacionales que nos hablan de la gran fortaleza militar que ha desarrollado China en los últimos tiempos, que invierte cerca de 200 millones de dólares anualmente en su defensa, lo que lo convierte en el segundo país del mundo que más gasta en ese rubro y que cada vez se está armando más para defender su soberanía e intereses. ¿Será cierto? Sí. ¿Entonces, ello implica que pueda chocar con Estados Unidos?

Los analistas se basan sobretodo en la conducta que ha tenido China contra sus vecinos en el conflicto del Mar Meridional de China. El gobierno chino demanda que los islotes, arrecifes y rocas repartidas por dos millones de kilómetros cuadrados en el mar del Sur de China le pertenecen; sin embargo, naciones como Vietnam, Filipinas, Taiwán, Brunei y Malasia mencionan que por cercanía geográfica o historia les pertenece a ellos y es así cómo se inicia la disputa entre las partes.

Ante ello, ¿qué ha hecho China? Pues crear islas artificiales con puertos y pistas de aterrizaje con fines militares; además, de realizar ejercicios de soberanía. Las islas que China ha fabricado han sido creadas con el fin de extender su dominio marítimo sobre una de las rutas más comerciales del mundo, ampliar su cinturón de defensa, así como ejercer el control sobre una zona donde se encuentran ingentes cantidades de hidrocarburos y otros recursos naturales.

Es más, China–haciendo la situación más tensa- declaró de manera unilateral una “zona de identificación de defensa aérea” sobre el territorio en disputa en el Mar Oriental de China como si este ya le perteneciera, pasea libremente sus buques de guerra sobre las zonas en disputa generando más tirantez con sus vecinos y ha desconocido el fallo de la Corte Permanente de Arbitraje de la Haya que sentenció a favor de Filipinas por unos territorios del mar Meridional de China.

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Según algunos medios, mientras el presidente chino Xi Jinping degustaba una deliciosa torta de chocolate servida en la residencia de Donald Trump, Siria era ataca por órdenes del presidente norteamericano.

Sin embargo, hay que tener en cuenta que mientras China gasta 133 millones de euros en defensa, Estados Unidos gasta 568 millones; es decir, gasta más de cuatro veces el presupuesto chino. Mientras China tiene aproximadamente 260 ojivas nucleares, los norteamericanos tienen cerca de 7,200. La política exterior china se ha caracterizado desde 2004 por 2 conceptos centrales: el “ascenso pacífico” que busca presentar a China como un poder pacífico, no amenazante, y el “mundo armonioso” que busca equilibrar las diferencias y conseguir la armonía. Si bien se puede interpretar que estas políticas están cambiando, por el comportamiento con sus vecinos en el Mar Meridional, pero hay que tener en cuenta que es muy distinto enfrentarse a Vietnam o Filipinas, que toparse con Estados Unidos. DengXiaoping –segundo gran dirigente chino- decía que el camino de China era surgir bajo una doctrina de la discreción, con perfil bajo, “no portar la bandera ni encabezar la ola”. Por eso que algunos analistas dicen que China sabe que aún no es momento de desafiar a EE.UU. y más bien lo que debe es evitar la rivalidad.

Donald Trump narró al medio Fox Business: “Terminamos la cena y comenzamos con el postre. Comimos la más bella torta de chocolate que jamás hayan visto. El presidente Xi estaba disfrutándola y recibí el mensaje de los generales. Me dijeron que las naves estaban listas para disparar-. ¿Qué puedes hacer? Tomé la decisión y los misiles fueron lanzados”. Es decir, Trump dio la orden del ataque delante del presidente de China mientras terminaban de cenar y después le dijo: “Señor presidente, déjeme explicarle algo. Acabamos de lanzar 59 misiles hacia Siria y quiero que sepa eso”.

China había vetado, a través del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas -en más de una oportunidad-, resoluciones que buscaban imponer sanciones contra Damasco e incluso cualquier intervención armada. Sin embargo, Trump –sabiendo ello- mandó a atacar a Siria delante de Xi Jinping. ¿Acaso eso no es una advertencia, una provocación para ver qué posición toma China? ¿Y qué hizo China? ¿Rechazó tajantemente el ataque? ¿Manifestó que casi era una burla que Trump diera la orden de atacar un país al que China no quería que ataquen, mientras cenaban juntos? No! La respuesta china fue prudente y sólo mostró preocupación porque la situación en Siria se agrave. ¿Pero no es que algunos periodistas y analistas decían que China ya estaba desafiando a Estados Unidos? Pues por el momento no y si alguien creyó eso, seguramente nos podríamos encontrar ante otro CUENTO CHINO.


El 06 de abril de 2017 Estados Unidos decide atacar a una base aérea siria como represalia por los ataques químicos.

Quizá en estos tiempos sería bueno releer “El príncipe” de Maquiavelo, cuyo objetivo era mostrar cómo los príncipes debían gobernar sus Estados y para hacerlo debían concentrarse en conservar el poder, dejando de lado las cuestiones relativas a la moral y utilizar el engaño de ser necesario. Total decía Maquiavelo “quien engañe, encontrará siempre quien se deje engañar”. Si como Maquiavelo muchos políticos, hoy en día, piensan que en la política lo importante es sólo el fin y no los medios, entonces preparémonos a escuchar muchos más CUENTOS CHINOS.


OBAMA Y LA POLITICA EXTERIOR DE ESTADOS UNIDOS 2013

3 diciembre, 2012

Ahora que Barack Obama ganó nuevamente las elecciones en Estados Unidos, podremos ver a un presidente más decidido que buscará ocupar un lugar en la historia. Ya no hay posibilidad de pensar en otras reelecciones;  por tanto, deberá concentrarse en hacer lo mejor para su país. Y lo que haga Estados Unidos, siempre tendrá consecuencias en el mundo.

La coyuntura internacional que vive el mundo parece plantear unos grandes desafíos para la política exterior estadounidense; por tanto, en los siguientes cuatro años, muchas decisiones –postergadas- podrían tomarse y muchas acciones –esperadas- podrían ejecutarse, lo que movería aún más las fichas de esta partida que nos ha tocado jugar.

Por un lado, la política exterior de Estados Unidos se rige bajo principios base que siempre se mantendrán –como la economía de libre mercado, la promoción de los derechos humanos, la defensa de Israel o la difusión de los valores occidentales- y serán la base para establecer sus objetivos generales como la seguridad colectiva, la lucha contra el terrorismo, promover el multilateralismo y el liderazgo norteamericano en el mundo.

Los desafíos para Estados Unidos, en política exterior, para estos próximos años son muchos. Por un lado se vienen las potencias que resurgen como China y Rusia, las potencias emergentes que buscan mayor intervención como India y Brasil, el reforzamiento de las autocracias en muchos Estados, el desarrollo de actividades nucleares en países como Corea del Norte e Irán, los estados fallidos que muchas veces son refugio para terroristas y los estados que no profesan los valores occidentales como son muchos países musulmanes.

Cambiando el pivot de Medio Oriente hacia el Asia Pacífico

Cambiando el pivot de Medio Oriente hacia el Asia Pacífico.

Ante esta coyuntura, ¿cuál será los lineamientos en política exterior que tomará los Estados Unidos? Habría que dejar en claro que la política internacional es el único campo en que la constitución norteamericana concede al presidente poderes casi absolutos, excepto el de declarar la guerra. Muchos de estos poderes otorgados al ejecutivo tienen como base la Estrategia Nacional de Seguridad presentada en septiembre 2002 a raíz del atentado del 11-S por el presidente Bush. Y aunque en la última estrategia de seguridad de 2010 se rectifica la posición unilateral de los EE.UU. (aunque hay excepciones), aún no se han derogado acciones coercitivas como las intervenciones telefónicas so pretexto de garantizar la seguridad nacional.

Analicemos entonces la posición de Estados Unidos respecto a algunos actores internacionales.

Primavera Árabe

En primera instancia la primavera árabe debería ofrecer a la región gobiernos democráticos que se basen en el estado de derecho y en el desarrollo de la economía. En este ámbito, Estados Unidos y sus aliados deberían apoyar a estas naciones a desarrollar su propio liderazgo y empoderar su proceso democrático. Sin embargo, hay que tener en cuenta que estas naciones pueden buscar la democracia pero con sus propios valores religiosos, sociales y políticos que no necesariamente coincidan con los valores occidentales. Y habría que analizar qué tipo de democracia es la que quieren imponer. Tal es el caso de Egipto, cuyo nuevo líder, el presidente Mohamed Morsi, está buscando asumir poderes casi absolutos por encima de la justicia a través de un controvertido decreto (decretazo) unilateral con el fin de dar estabilidad a su gobierno y resolver “asuntos de soberanía nacional”.

Estados Unidos debería estar preparado para los siguientes desenlaces a los que llevaría lo que se conoce como la primavera árabe, ya que hay la probabilidad que países amigos como Arabia Saudí también sean afectados por esta ola de revoluciones; lo que cambiaría, aún más, el escenario global y movería el status quo logrado por Estados Unidos en parte del Medio Oriente.

Europa

La crisis europea ha debilitado mucho al principal socio estadounidense. Además, se ha observado las diferencias existentes, en cuanto a política económica,  entre Estados Unidos y el líder europeo Alemania. Mientras Obama busca que el Estado juegue un papel importante en la economía a través de una mayor inversión pública, Angela Merkel busca profundizar el control fiscal y la reducción del Estado de bienestar.

Barack Obama le pide a los líderes europeos que apuesten por una mayor inversión pública con el fin de generar mayor empleo.

Barack Obama le pide a los líderes europeos que apuesten por una mayor inversión pública con el fin de generar mayor empleo.

Sin embargo, más allá de esta diferencia, Estados Unidos y Europa son los socios naturales que siempre han buscado defender la democracia y los valores de occidente. Por tanto, la alianza militar trasatlántica de la OTAN debe ser reforzada buscando hacer frente a las amenazas de mediano y largo plazo que aparecen en distintas partes del mundo.

Una fuerte alianza de la OTAN brindará una mayor seguridad a los Estados Unidos en su lucha contra el terrorismo, la proliferación nuclear, el bloqueo marítimo comercial, el resurgimiento de Rusia y China, la inestabilidad en Medio Oriente, África y Asia. Asimismo, se espera que EE.UU. continúe su compromiso de defensa de Europa Central y del Este a través del Sistema de Defensa Antimisiles.

Asia Pacífico

La conducta provocadora y ofensiva de China es un desafío a mediano y  largo plazo para la región Asia Pacífico. Japón y Australia han decidido hacer cambios en sus estrategias de defensa ante los crecientes gastos en defensa militar china. India, quien ha tenido disputas fronterizas con China, también ha empezado a modernizarse militarmente al igual que Vietnam, quien debido a sus diferencias marítimas con China, ha preferido acercarse a Occidente.

En este contexto, Estados Unidos está cambiando su estrategia militar reforzando su presencia en Asia Pacífico antes que en Medio Oriente, la cual quedará reforzada con la presencia de aliados norteamericanos. El objetivo de este cambio es lograr un balance de poder adecuado en esta región del pacífico con el fin de no perder su influencia política y económica, así como prevenir cualquier conflicto potencial que pueda ocasionar costos mayores.

La primera gira internacional de Barack Obama, después de su reelección es a 3 países del Sudeste Asiático (Camboya, Birmania y Tailandia), lo que marca su nueva relación con esta región.

La primera gira internacional de Barack Obama, después de su reelección es a 3 países del Sudeste Asiático (Camboya, Birmania y Tailandia), lo que marca su nueva relación con esta región.

El reequilibrio que ha hecho el gobierno de Obama hacia el Asia Pacífico, también busca tranquilizar a los aliados asiáticos de Norteamérica, mantener su posición dominante de seguridad en la región y disuadir a China.

EE.UU. ya empezó enviando más de 2500 marines a Australia como parte de la ampliación de su alianza militar. Asimismo, ha acordado con Japón la instalación de un segundo sistema de defensa antimisiles y ha alcanzado un acuerdo para aumentar el tránsito militar por los mares de su socio Filipinas.

Rusia

El desafío para el gobierno estadounidense pasa por restablecer las relaciones con Rusia sin pasar por alto el retroceso democrático que se viene dando en este país a través de las continuas violaciones de los derechos humanos, así como del Estado de derecho.

Más allá de que muchos consideren a Rusia como el “enemigo geopolítico número uno”, Estados Unidos debe trabajar con Rusia en temas en los que ambos compartan intereses como la no proliferación nuclear y el control armamentístico. Asimismo, se va a tener que continuar buscando alternativas multilaterales ante la obstaculización rusa para llegar a consensos internacionales en temas como Siria o Irán.

Muchos le exigen a Estados Unidos una posición más fuerte ante el retroceso democrático en  Rusia, así como mantener su apoyo a los Estados democráticos que limitan con esta nación.

El escudo de defensa antimisiles de la OTAN  en Europa, es uno de los principales puntos de tensión entre Rusia y los Estados Unidos, debido a que el gobierno ruso ve a este sistema de defensa como una amenaza a su seguridad.

El escudo de defensa anti misiles de la OTAN en Europa, es uno de los principales puntos de tensión entre Rusia y los Estados Unidos, debido a que el gobierno ruso ve a este sistema de defensa como una amenaza a su seguridad.

China

China es la segunda economía del mundo, primera en términos de exportaciones y segunda en importaciones, así como el segundo mercado en bienes de lujo; sin embargo, para Estados Unidos estos logros no son sinónimos de prácticas comerciales transparentes. Asimismo, su desarrollo económico no ha ido de la mano con su desarrollo social, el respeto por los derechos humanos y las reformas políticas que debiera adoptar el partido comunista chino.

Por otro lado, China ha ido desarrollando una política exterior más fuerte y sus gastos en modernización militar han aumentado considerablemente, lo que está preocupando a toda la región de Asia Pacífico y a Estados Unidos.

Por tanto, los desafíos que tiene Estados Unidos para con China son tan significativos como delicados. La administración de Obama ha centrado su estrategia en el llamado Pivote a Asia Pacífico. Esta maniobra busca replantear los recursos militares y estratégicos estadounidenses hacia el continente asiático. El objetivo es contener a China ante su aparente cambio de política de ascenso pacífico y tranquilizar a sus aliados asiáticos, buscando mantener su posición de dominio en la seguridad de la región. EE.UU. deberá afianzar su relación económica, política y militar con aliados regionales como Japón, India, Taiwán, Corea del Sur y Australia; así como afianzar su relación con otros actores regionales como Vietnam, Filipinas y Birmania.

Tensión en Mar meridional de China. Reclamos de soberanía china sobre mar meridional lo enfrentan con Vietnam, Taiwán, Filipinas y Malasia.

Tensión en Mar Meridional de China. Reclamos de soberanía china sobre mar meridional lo enfrentan con Vietnam, Taiwan, Filipinas y Malasia.

La política exterior china ha causado mucha preocupación en la región por las últimas disputas territoriales en el Mar Meridional de China y en el Pacífico Occidental; así como, inquietud en el mundo por bloquear –en el Consejo de Seguridad de la ONU- condenas hacia Siria e Irán. Del mismo modo, no ven que contribuya ejerciendo una presión efectiva hacia la conducta beligerante de su socio Corea del Norte.

Estados Unidos deberá buscar que las empresas norteamericanas reciban, por parte de China, un trato justo y se respete sus derechos de propiedad intelectual; así como, pedir al gobierno chino que deje de manipular su moneda en perjuicio de los intereses estadounidenses.

Sin embargo, más allá de las diferencias entre las dos economías más grandes del mundo, la relación que establezca Estados Unidos con China será vital para los desafíos de este nuevo siglo.

Estados Unidos y su nueva estrategia

Lo que ha quedado claro en la Estrategia Nacional de Seguridad 2010 de los EE.UU. es que se ha dejado de lado posiciones tan controversiales de la política norteamericana como fue la guerra preventiva y sus actuaciones unilaterales. Estados Unidos ha aceptado sus limitaciones económicas y políticas, y entiende que la única forma de mantener su liderazgo es a través del fomento del multilateralismo. Por tanto, sabe que es indispensable la búsqueda de alianzas y coaliciones para afrontar los nuevos desafíos globales, la coordinación con los nuevos países emergentes, la reorientación de su política de seguridad, la apertura comercial para la expansión de sus exportaciones e inversiones, el mantenimiento de la democracia entre sus socios y entender que los valores “occidentales”, como los entendemos, son aceptados y necesarios para Occidente (al menos para la mayoría), pero no necesariamente para el resto del mundo que tiene sus propias particularidades históricas y culturales.


A 11 AÑOS DEL ATENTADO DEL 11 DE SEPTIEMBRE

11 septiembre, 2012

El 11-S no marcó una época de cambios sino un cambio de época

Eran aproximadamente las 7:50 a.m. en Lima (una hora antes que en New York) cuando empezaron  aparecer las primeras imágenes en CNN del “accidente” (lo que se pensaba en ese momento) que había ocurrido en una de las torres del World Trade Center. Incluso los periodistas pensaban que se trataba de una avioneta o un pequeño avión. Aún nadie pensaba que se trataba de un atentado que cambiaría la historia.

Minutos después, mientras muchos veíamos en vivo la torre Norte incendiarse, sin aún prever la tragedia que se producía al interior del edificio como en sus alrededores,  vemos incrédulos en las imágenes venir otro avión y chocarse contra la torre Sur. Esto no era película, era la realidad en “vivo”. La nación más poderosa del mundo estaba siendo atacada en su corazón financiero, en los símbolos de Wall Street.

Si eso sucedía en el país más importante y “seguro” del mundo, qué no podría ocurrir en el resto de países? ¿Qué no podría pasar en los países en vías de desarrollo que no contamos con un plan nacional de seguridad íntegro contra atentados terroristas y estamos  expuestos a la violencia interna y externa?

Y cuándo aún no terminábamos de sorprendernos de tamaño atentado y de  darnos cuenta del ataque terrorista, la torre Sur se derrumbaba ante nuestros ojos. Una pesadilla hecha realidad. El ataque a las Torres Gemelas no sólo era un atentado hacia un estado específico, no sólo era un golpe contra Estados Unidos; era una embestida a la civilización occidental, a una forma de vida, a los valores de un hemisferio.

Transmisión en vivo del inicio del ataque al World Trade Center, el 11 de septiembre, por CNN en español.

Y el mundo entero se preguntaba ¿quién era Bin Laden? ¿de dónde venía? ¿por qué hacía eso?. En ese momento recordaba la capacitación en seguridad aeroportuaria que me había brindado, meses atrás, una aerolínea comercial en el aeropuerto internacional Jorge Chavez. Sacaba mi separata para recordar y ahí estaba: Osama Bin Laden. Terrorista responsable de numerosos ataques contra Estados Unidos y otras potencias occidentales. Ese mismo año 2001, ya una aerolínea comercial norteamericana me había enseñado que el principal enemigo potencial de los aeropuertos internacionales era este sujeto Bin Laden. Estaba identificado por el departamento de seguridad norteamericano y las aerolíneas lo sabían. Es por eso, que a veces resulta difícil pensar que no se pudo hacer nada más.

Esta tragedia marcó un cambio de época. Cambió la forma de entender el mundo. El mundo no sólo era occidente, también había un mundo islámico; este cambio no se había producido por la acción de las naciones, sino de terroristas; la superioridad militar no garantizaba la protección a los estados. El temor entraba a nuestras casas a través de las imágenes de los televisores, a través de los mensajes de los medios de comunicación.

Dios quiera que estos hechos no se repitan porque más allá de la reflexión, lo que estas acciones generan es más violencia, la concentración en la seguridad nacional antes que en la humana y el deseo del hombre por acumular más poder y dominio sobre otros.