Del Perú, fantasmas, Institucionalidad y muchas cosas más

24 abril, 2016

Terminada las elecciones generales Perú 2016, un amigo en la noche me dijo: “Verónica ha ganado en 6 regiones (hoy sabemos que ganó 7) y Gregorio en Cajamarca. Algo estamos haciendo mal en este país” y otro amigo respondió: “Algo grande estamos obviando”. En tono de alivio una amiga añadió: “Si, gracias a la división de la izquierda no llegó Verónica”… un poco más y a mis amigos había que pasarles huevo y cuy para quitarles el susto. Pero sus sueños se habían cumplido: se mantendría el rumbo económico y se alejaba el “fantasma” de la izquierda. Entonces me invadieron algunas preguntas. ¿Qué estamos haciendo mal? ¿Estamos obviando algo? ¿Es la izquierda un fantasma?  ¿Será el modelo económico liberal la mejor opción a seguir? ¿No será que el fantasma está dentro de casa? Aquí mis opiniones.

¿Qué estamos haciendo mal? ¿Estamos obviando algo?

Evidentemente estas preguntas hechas – que se hacen en un contexto en que se considera que el modelo elegido las  últimas dos décadas es el adecuado- tienen una connotación liberal, un apego hacia la apertura económica, una posición a favor de la inversión extranjera, una elección por el capitalismo, una apuesta a favor de la libertad de exportaciones e importaciones, una visión dirigida hacia la globalización  y hacia la fuerza centrífuga que esta representa; es decir, una fuerza que empuja hacia afuera, hacia la apuesta por los mercados externos, por las herramientas internacionales que buscan impulsar el desarrollo económico, por delegar cierta soberanía a entidades supranacionales porque se entiende que ese es el sendero que están siguiendo los países que ven en la globalización y la apertura económica la ruta adecuada para su crecimiento y la disminución de la pobreza.

Y para muestra un ejemplo. El modelo económico liberal que viene siguiendo el Perú en más de las dos últimas décadas, según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), ha conseguido resultados positivos para el país: Perú ha sido el país que más ha reducido la pobreza – en los últimos 13 años- en América Latina. De 54.7% de pobreza, registrada en Perú en 2001, hemos pasado a 22.7% en 2014. Es decir, en los últimos 13 años se redujo en 32% la pobreza en el Perú. Números muy buenos que hacen pensar a muchos que este es el camino correcto a seguir.

Sin embargo, mientras muchos nos revolvemos en esta vorágine positivista asumiendo que por fin el Perú encontró el sendero de gloria que lo llevará a ser un país desarrollado y que todo es cuestión de seguir con el modelo y de saber esperar (un par de décadas más por lo menos), un 20 a 30% de peruanos asusta a liberales, capitalistas y gente de derecha cada 5 años en época de elecciones presidenciales. ¿Pero por qué? ¿Acaso no es este modelo económico liberal el correcto y el seguido por los países que han alcanzado el desarrollo? Y es ahí donde vienen las preguntas: ¿Qué estamos haciendo mal? ¿Estamos obviando algo?

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Según los resultados finales de las Elecciones Perú 2016, el partido fuerza Popular (Keiko Fujimori) ganó en 16 regiones, Peruanos por el Kambio (PPK) obtuvo el triunfo sólo en una región, Frente Amplio (la opción de izquierda) se impuso en 7 regiones y Democracia Directa (izquierda dura) conquistó una región.

Sí, nos estamos olvidando que este laureado modelo económico no beneficia a todos. Si beneficia al que está estudiando una maestría, al profesional que está laborando en una mediana o gran empresa, al que ha aprovechado el boom inmobiliario y ya se compró su departamento, al que está descansando en su club los fines de semana, al empresario que disfruta los frutos de su esfuerzo, al inversionista que tiene el dinero y la habilidad de saber buscar oportunidades, al joven que se encuentra estudiando en una universidad top peruana. Pero no está llegando al peruano que trabaja en empresa formal y gana el sueldo mínimo ($224 al mes), al peruano que trabaja en empresa informal y no gana ni sueldo mínimo ni tiene beneficios sociales, al agricultor que solo puede dedicarse al autoabastecimiento, al ciudadano que se ha generado su propio empleo y vendiendo golosinas en la calle no le ha llegado aún las bondades del modelo económico que algunos tanto defendemos.

¿Entonces estamos haciendo algo mal? Por supuesto. Sólo pensamos en el beneficio que este modelo liberal ya nos reporta a nosotros y no pensamos en el peruano que no ha recibido la más mínima gracia de este sistema; y mientras nuestros problemas comunes son coger una fuerte gripe, que nos rayen el carro o tener que trabajar unas horas más, nos olvidamos que los principales problemas de muchos peruanos son no tener qué comer ese día, no saber qué es un trabajo formal y saber que el pobre no va a encontrar justicia en este país. Y nos acordamos de ellos solamente cuando nos asustan –cada cinco años- queriendo elegir una alternativa política que rechazamos, se nos mueve el piso cada vez que recordamos que en una democracia la mayoría manda y es esa mayoría quien muchas veces pone en el poder a la suma de todos nuestros miedos y es donde empezamos a rezar para que el Señor se apiade de nosotros y no salga elegida la candidatura que rechazamos. Y nos volvemos más católicos, y nos volvemos más altruistas con nuestro prójimo, y la filantropía sale por nuestros poros, y queremos ayudar, apoyar desinteresadamente, colaborar generosamente y casi casi… tocamos el cielo.

Y después que nos enteramos que la opción política que nos producía escalofríos no salió, respiramos profundamente, sin ir a la iglesia agradecemos a Dios, alzamos la mano en señal de victoria, recurrimos al facebook para que el resto se entere que hemos ganado la primera batalla, para recibir la aprobación de nuestros amigos que tienen la misma línea política y burlarnos –quizá- de aquellos que quedaron en el camino, y por supuesto que una vez más queda en el olvido aquella pregunta: ¿Estamos obviando algo?

¿Es la izquierda un fantasma?

No sé si la izquierda sea un fantasma pero parece que está desapareciendo, como fantasma, de varios gobiernos latinoamericanos. En Argentina ganó Macri que era la opción de derecha, en Bolivia el pueblo le dijo no a la reelección del socialista Evo Morales,  en Venezuela la oposición ganó mayoría en el congreso ante la propuesta del socialismo del siglo XXI, en Perú han pasado a disputar la elección presidencial 2 opciones vinculadas al modelo económico liberal, en Brasil el modelo desarrollista del Partido de los Trabajadores está a punto de caer ante el impeachment (proceso de destitución). Es decir, varios casos en que se observa que los partidos –que han estado en el poder- vinculados al socialismo están en retroceso. ¿Será esta una maquiavélica conspiración del imperialismo yanqui contra las virtudes del socialismo? No. Es simplemente que los gobiernos socialistas latinoamericanos una vez más demuestran su incapacidad para gobernar. Y el pueblo que los eligió ahora les da la espalda. Pero siendo sinceros, el pueblo siempre le da la espalda a los malos gobiernos sean de izquierda, derecha o como quieran llamarlos.

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Mapa político de América Latina 2011, año en que Ollanta Humala llega al poder en Perú. De 19 países, 13 tienen tendencia de izquierda.

Desde mi percepción, siento que muchos jóvenes se acercan a las propuestas socialistas no por un tema de ideología, sino porque son proposiciones que hablan de cambio, de igualdad social, de una mejor sociedad en la cual vivir, de un progreso para todos; es decir, de un idealismo que va en consecuencia con las ganas de muchos jóvenes que querer cambiar el mundo para conseguir algo mejor. Pero creo que el error está en que, para muchos socialistas o simpatizantes de esta opción, el cambio debe ser casi total. Es decir, hay que destruir para volver a construir. Y a estas alturas esto sería una locura. El modelo liberal ha probado tener muchas deficiencias pero creo que aún con ellas ha conseguido mejores resultados que los gobiernos socialistas latinoamericanos. Por ello, lo que necesita son los ajustes necesarios, voluntad política, mucha paciencia –porque este es un proyecto a largo plazo- y sobretodo hacer una serie de reformas para constituir la Institucionalidad que requiere nuestro país.

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Mapa político de América Latina 2016. Según la plataforma multimedia Alto Nivel, Latinoamérica está girando nuevamente a la derecha.

¿No será que el fantasma está dentro de casa?

Parece que seguimos viendo fantasmas en lo nuevo: un nuevo gobierno izquierdista que llegue al poder, un nuevo gobierno de derecha populista, una nueva constitución, un político nuevo sin experiencia. Pero el problema no necesariamente está en lo nuevo; sino, en algo que los peruanos sabemos que no funciona bien desde hace mucho tiempo: la Institucionalidad.

Para algunos analistas el Perú tiene una institucionalidad muy precaria, para otros simplemente adolece de una falta de institucionalidad. ¿Y cómo podemos darnos cuenta que la institucionalidad en el país no funciona? Aquí menciono algunos ejemplos. Marque Ud. si alguno de ellos sucede en el Perú:

a)      Un sistema judicial lento y débil.

b)      Un poder legislativo acusado de corrupto e ineficiente.

c)       Un derecho a la propiedad que no se respeta.

d)      Trámites burocráticos engorrosos.

e)      Falta de competitividad estatal.

f)       A la policía no se le respeta.

g)      Falta de presencia del Estado.

Si Ud. marcó uno de ellos significa que tenemos una oportunidad de mejora. Si marco la mitad quiere decir que tenemos un problema serio, pero si marcó todos los ejemplos anteriores significa que la situación es grave, que estamos peor de lo que creemos, que el siguiente fantasma podemos ser nosotros. Pero dejémonos de ingenuidades, Ud. marcó todos. Entonces tenemos que ser conscientes que este es el gran reto que tiene el Perú y que no tiene que ver con el modelo económico sino con el fortalecimiento de las instituciones que son las que deben delinear el rumbo a seguir por los peruanos. Y si los peruanos no sabemos dónde ir o nos estamos peleando por dónde ir es precisamente la institucionalidad la que debe marcar el norte a seguir.

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En los 5 años del gobierno de Ollanta Humala el Perú ha retrocedido 21 posiciones en Institucionalidad según el Foro Económico Mundial.

Y más allá de las elecciones ¿el Perú estará avanzado en su Institucionalidad? ¿Irá lento pero seguro como la tortuga? Ni siquiera eso. Estamos, más bien, retrocediendo como el cangrejo. Según el Reporte de Competitividad Global desarrollado por el Foro Económico mundial, el Perú del año 2011 al año 2015 ha retrocedido 21 posiciones. Es decir, de 140 países evaluados hemos pasado –en los últimos 5 años- del puesto 95 al puesto 116.  Brasil que está que se cae a pedazos por la corrupción y la frágil institucionalidad que tiene está solamente 5 puestos por debajo de nosotros (puesto 121). Por tanto, este es un problema que va más allá de izquierdas o derechas, que sobrepasa el tema de hacer una nueva constitución y por el que no tiene culpa el modelo económico. Más bien, la falta de institucionalidad es la culpable de que el modelo económico no repercuta en un mejor crecimiento económico más redistributivo y en favor de las mayorías.

Julio Cotler hablando sobre Institucionalidad

Y mientras los políticos deben priorizar en mejorar la institucionalidad en el Perú, nosotros debemos preocuparnos en acordarnos siempre – no solamente en elecciones- de ese Perú profundo que no crece y pensar cómo podemos contribuir con nuestros compatriotas a quienes no les llegan los beneficios del crecimiento económico. No he resuelto nada; sin embargo, espero haber contestado para algunos la pregunta: ¿Qué estamos haciendo mal?


Corrupción y baja institucionalidad azota Latinoamérica

17 noviembre, 2014

El caso de los 43 estudiantes muertos en el Estado de Guerrero, México, en la que estarían involucrados autoridades políticas, policías y sicarios demuestra la precariedad institucional que sufrimos muchos países latinoamericanos y que desemboca en un estado de corrupción, impunidad y engaño de parte de quienes -más bien- debiesen cuidarnos y velar por el estado de Derecho.

Y es que la institucionalidad en muchos países de Latino América está por los suelos. Según el Índice de Competitividad Global 2014 –del Foro Económico Mundial- que mide, entre otros factores de productividad, el grado de institucionalidad  de 144 países pone a muchos estados  latinoamericanos en el tercio inferior de esta lista.

En este cuadro elaborado, podemos ver algunos de los componentes de Institucionalidad en los que Latinoamérica sale mal. En muchas variables, Venezuela, Argentina y Paraguay ocupan los últimos lugares. Colombia, Perú y México – a pesar de ser países que económicamente han estado haciendo las cosas bien- también demuestran niveles muy bajos de institucionalidad.

En este cuadro elaborado, podemos ver algunos de los componentes de Institucionalidad en los que Latinoamérica sale mal. En muchas variables, Venezuela, Argentina y Paraguay ocupan los últimos lugares. Colombia, Perú y México – a pesar de ser países que económicamente han estado haciendo las cosas bien- también demuestran niveles muy bajos de institucionalidad.

Para variar, un latinoamericano se encuentra último en esta lista mundial Se trata de Venezuela, cuya institucionalidad ha venido a menos desde que ha sido dirigida por gobiernos de carácter bolivariano. ¿Puede haber una institucionalidad coherente, sólida y seria en un país que decide crear un Viceministerio de la Suprema Felicidad? Otro país hermano que se encuentra entre los 8 peores  países en institucionalidad es Argentina; país que no está pasando por un buen momento económico debido a sus políticas públicas y caudillismo autocrático. Le sigue Paraguay –en el puesto 133-  que tiene una serie de problemas internos como la falta de seguridad y la debilidad institucional.

En Ética y Corrupción la mayoría de latinoamericanos salimos jalados. Por ejemplo, de 144 países, Venezuela está ultimo, Paraguay 142, Argentina 139, Colombia 123, México 110 y Perú 103.

En Ética y Corrupción la mayoría de latinoamericanos salimos jalados. Por ejemplo, de 144 países, Venezuela está ultimo, Paraguay 142, Argentina 139, Colombia 123, México 110 y Perú 103.

Continúa el Perú, que se encuentra en la posición 118 (de 144) en nivel de institucionalidad. 7 puestos por debajo de Colombia (111) y 16 puestos por debajo de México (102). Estos 3 países –junto a Chile- se han diferenciado en Latinoamérica por apostar por la apertura al libre mercado como la principal herramienta para lograr el crecimiento económico; sin embargo, la institucionalidad en estos estados deja mucho que desear. Por ejemplo, en la variable “Desvío de fondos públicos” Perú se encuentra en la posición 104, México 119 y Colombia 128. Ultimo está Venezuela y penúltimo Argentina. En “Confianza en los políticos”, México está en el puesto 114, Colombia 125 y Perú 131. “El costo de negocio de la delincuencia y violencia” en México lo hace ocupar la casilla 135, Colombia 134 y Perú 127. En el rubro “Ética y corrupción” último sale Venezuela; En el 103 Perú, 110 México y 123 Colombia.

Adicionalmente, los 3 se encuentran en la “lista negra” de los países productores y distribuidores de droga en el mundo, según el Informe Anual del gobierno de los Estados Unidos. Colombia y Perú están entre los mayores distribuidores de cocaína en el mundo y México es el principal distribuidor de derivados ilegales de opio en los Estados Unidos.

Según el Índice de la Percepción de la Corrupción elaborado por Transparencia Internacional, de 177 países, Venezuela se encuentra en el puesto 160, Paraguay 150, México y Argentina comparten el puesto 106.

Según el Índice de la Percepción de la Corrupción elaborado por Transparencia Internacional, de 177 países, Venezuela se encuentra en el puesto 160, Paraguay 150, México y Argentina comparten el puesto 106.

Esto demuestra, que el crecimiento económico es importante, pero si no avanzamos en temas base como la institucionalidad y en temas transversales como la educación, el futuro que se nos viene más que un desafío podría ser una vorágine…


PROMOVER LA INCLUSIÓN ES ACERCAR A MAS CIUDADANOS AL SISTEMA

31 marzo, 2013

Según la Comisión para América Latina y el Caribe (CEPAL) los países con mayor crecimiento económico en Latinoamérica en los últimos 10 años han sido Panamá, Perú, Uruguay, Argentina y República Dominicana. Sin embargo, varios de estos estados que más crecieron también han sufrido una serie de conflictos sociales internos y se ha podido observar un alto índice de descontento popular. ¿Por qué?

Según el economista argentino Bernardo kliksberg, asesor del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), la tensión social registrada en países de alto crecimiento como Panamá, Perú, República Dominicana, Colombia y Chile está vinculada a la persistente y elevada desigualdad de sus sociedades. Es decir, la desigualdad es un fenómeno que es destructivo para la economía porque reduce el número de consumidores, no permite el desarrollo de la clase media, aumenta la criminalidad y la inseguridad social, y no genera oportunidades iguales para todos.

Entonces el reto será ¿cómo integrar a estos sectores excluidos a las oportunidades que nos presenta el crecimiento económico? La respuesta será hacerlos partícipes del sistema en que vivimos. Es decir, poder comprar, vender, ser propietario, tener educación, trabajo, salud y ser parte de ese sistema que nos permite aprovechar todas las oportunidades que nos brinda el crecimiento económico.

En los últimos años, ha habido una vinculación entre la tensión social en países de alto crecimiento con la persistente y elevada desigualdad.

En los últimos años, ha habido una vinculación entre la tensión social en países de alto crecimiento con la persistente y elevada desigualdad.

El año pasado, en una conferencia organizada por la Cámara de Comercio de Lima pude escuchar al economista peruano Hernando de Soto quien justamente habló sobre los Tratados de Libre Comercio (TLC) y cómo estos deben ser la herramienta necesaria para que toda la población sea parte del sistema. Mencionaba que los TLC, así como generan oportunidades internacionales para los países, también deberían concebir una integración hacia adentro que sirva para que todas las personas puedan acercarse a las oportunidades que brinda el mercado.

Dice De Soto que a partir de 2008, con la crisis financiera internacional, nos vamos a dar cuenta que las cosas no caminan por sí solas y que la “mano invisible” no regula el mercado como queríamos. Y esta fecha será el inicio de 3 problemas que se van a presentar en nuestra coyuntura: la recesión, los conflictos sociales y la Primavera Árabe. Estas tres dificultades corresponden a una falla en el sistema que nos gobierna. Las bases que gobiernan el sistema están sobre el papel, sobre documentos; y el papel en estos 3 casos está siendo desvalorizado. Veamos lo que pasa en cada uno de ellos según el economista.

Recesión


En septiembre 2008 empiezan a caer las hipotecas en Estados Unidos. Entonces se buscó sacar los activos tóxicos del mercado, pero no pudieron encontrarlos. Esta situación era totalmente ilógica porque en Estados Unidos todo debiera ser ubicable. Lo que sucedió es que en este país desde hace tiempo no hacían seguimiento a los derivados financieros. Ahora estos derivados son aproximadamente 700 mil billones de dólares. Tal suceso provocó la reducción del crédito en Norteamérica hasta en un 90%.

Entonces nos encontramos ante un mundo financiero que se ha divorciado del mundo real. Es decir, hay otra realidad, algo así como en Matrix. Hay una crisis de conocimiento, porque ya no se sabe dónde están las cosas. Y he aquí el problema, porque parece que la sociedad olvidó que el capitalismo está constituido sobre el papel, sobre documentos. Y el papel ya no podía informar todo lo referente al actor, entonces el papel iba perdiendo su valor. Una de las cosas que mejor sabía hacer los países del Norte era organizar sus recursos; ahora, parece que han perdido la capacidad de organizar sus recursos. Lo que hay en Estados Unidos y Europa son “papeles sin recursos”. Hoy el papel de algunos países latinoamericanos tiene más valor que un papel del Norte. El papel, base del capitalismo ha ido perdiendo su valor.

Mohamed Mouazizi, fue el primer ciudadano árabe que se inmoló como protesta contra el desempleo y la falta de oportunidades de ser parte del sistema.

Mohamed Mouazizi, fue el primer ciudadano árabe que se inmoló como protesta contra el desempleo y la falta de oportunidades de ser parte del sistema.

Conflictos Sociales


A los del Norte les gusta el papel, el capitalismo se basa en papel. A los pueblos indígenas no les gusta el papel, los sectores excluidos no conocen el papel. Es parte de la informalidad con la que vivimos. En nuestro caso, hay peruanos que aceptan el papel, otros que no. Ese es un problema, porque todos deberíamos ser iguales y jugar con las mismas reglas. Todos en el Perú deberían de gozar de titulación para irlos, poco a poco, integrando al sistema que vivimos. Es por eso, que Hernando de Soto habla de un TLC hacia adentro, que sirva para integrarnos y brindar oportunidad a toda la población. Los TLC deben servir para relacionar y vincular a todos los pobladores.

La Primavera Árabe


Cerca de 49 personas se inmolaron en el mundo árabe. Todos eran empresarios informales. Mohamed Mouazizi, vendedor informal de Tunez, era un emprendedor, un empresario. Antes de morir declaró “los pobres también tienen derecho de comprar y de vender”. Todos aquellos que se inmolaron se vieron privados de su propiedad. Ellos protestaban de impotencia por el abuso del gobierno que no los dejaba entrar al sistema, un Estado que no ha incentivado la emergencia de una nueva clase social.

Analistas han vinculado la primavera árabe con una primavera económica. El derecho de todo ciudadano a hacer empresa.

Analistas han vinculado la primavera árabe con una primavera económica. El derecho de todo ciudadano a hacer empresa.

En los tres casos hay un problema con el sistema. Todos quieren participar en la economía del mercado pero no pueden. Es por eso que debemos combatir la informalidad, promover la inclusión, el ingreso al sistema y el uso del papel. El día que la población sienta que puede ser parte del sistema, entonces significará que estamos en camino de la inclusión. Los lugares donde mejor ha tenido éxito el mercado es donde todos están incluidos. Y los TLC deben llevarnos a ese camino, porque libre comercio significa que todo el mundo tiene derecho a hacer empresa.


A propósito de La Parada: ¿Vivimos todos los peruanos en un mismo Sistema?

25 noviembre, 2012

Cuando uno ve en las imágenes del televisor a una población exacerbada, descontrolada y frenética defendiendo como leones algo que no es suyo; cuando ves delincuentes sacando provecho del caos para robar,  dañar y destruir; cuando distingues  a pobladores maltratando a policías y diciendo “se creen importantes”, cuando ves a forajidos incendiando comisarías sin que nadie los detenga, cuando observas a gente tratando de matar a la autoridad a pedradas, uno se pregunta ¿esta es la ciudad en la que vivo?, ¿estas son las personas con las que convivo?, ¿hay autoridad en nuestro país?, ¿por qué existen estas personas?

Para las 2 primeras preguntas la respuesta es sencilla: sí. Esta es la ciudad en que vivimos y tenemos que convivir con estos seres humanos. La tercera pregunta se podría contestar: sí, pero parece que no funciona. La autoridad funciona para unos, no para otros, algunos saben cómo hacerla funcionar, otros saben cómo desactivarla y muchos, al no hallar un funcionamiento adecuado, ni siquiera queremos utilizarla. La cuarta pregunta si nos debería llevar a reflexión.

¿Por qué existen estas personas? Porque han nacido igual que nosotros y tienen el mismo derecho a la vida, a la igualdad ante la ley, a la libre expresión, a trabajar libremente y muchos derechos más que tenemos los ciudadanos. Sin embargo, estas personas -que tienen los mismos derechos que cualquier ciudadano y que son reconocidos en la constitución- parece que no saben que también tienen deberes y que los derechos de uno terminan o se limitan donde comienza los del otro.

Expresarse es un derecho pero hacerlo de manera violenta y criminal, sin el más mínimo respeto a la vida es una grave falta que debe ser condenada y sancionada con todo el peso de la ley. Todos tenemos derecho al trabajo, pero siempre y cuando este se ajuste a ley; es decir, bajo las normas que establezca la autoridad. Nadie puede apropiarse de un lugar que es público y decir “sólo muertos saldremos de aquí”. Actitudes intolerantes como ésta no llevan a buen término y es el Estado el que debe poner control, orden y brindar el principio de seguridad que los ciudadanos necesitamos tener.

Sin embargo, ¿cómo entender tanta violencia en estos seres humanos?, ¿acaso no saben lo que es vivir civilizadamente y que tienen que respetar las reglas básicas de convivencia? Pues parece que no. Y querer llegar a ellos con el lenguaje que utilizamos quienes hablamos de leyes, normas, deberes y derechos, parece que no tiene mucho sentido. ¿Por qué? ¿Porque ellos son salvajes y brutos y nosotros ciudadanos educados y responsables? Cuidado, creo que no deberíamos ser tan superficiales.

Que se portan salvajemente, sí. Que no respetan nada, sí. Que no entienden de normas y deberes, sí. Pero vayamos al fondo, ¿son todos ellos tan bárbaros e irracionales que han desechado –sin más ni menos- las herramientas, conocimientos y oportunidades que les ha brindado el Estado?, ¿son tan atrevidos, temerarios e insolentes que no les interesa enfrentarse a una autoridad firme, correcta y que siempre hace respetar el principio de la ley y la justicia? Nooo! ¿A quién queremos engañar? Es el Estado el que no ha hecho lo necesario para insertarlos al “sistema” y ha permitido, con su descuido y falta de institucionalidad, que se acostumbren a actuar sin leyes que los corrijan adecuadamente.  Porque hacer mal las cosas es tan dañino como no hacer nada.

Un lumpen que está acostumbrado a hacer lo que le da la gana porque para él la ley no vale nada, no va a cambiar porque pongas un caballo, un policía o un juez delante de él. Porque la ley, las normas y la constitución son un documento ajeno a ellos. Un documento pertenece a un “sistema” al cual ellos no se han incorporado. Por tanto, no pertenecen al “sistema” en que los demás vivimos y aceptamos. Al hablar de sistema me refiero a ese conjunto de elementos que el Estado ha organizado para lograr un objetivo: vivir en una sociedad ordenada sujeto a las normas establecidas.

Entonces nos damos cuenta que estamos viviendo en un mismo lugar y en un mismo tiempo dos tipos de actores. Los actores legales, que somos todos aquellos que nos acogemos al sistema y sus normas –así no nos guste-, y los actores ilegales, que son aquellos que quieren imponer la ley de la fuerza y que no conocen de normas ni respeto.

Y vemos cómo a estos dos tipos de actores el Estado los quiere controlar con las normas establecidas para aquellos que aceptamos y vivimos en el “sistema”. He ahí el problema de nuestro Estado y la precariedad de sus instituciones, querer controlar con documentos y papeles a alguien que no reconoce estos documentos. No se puede. Es imposible. Y encima cuando esta población “anti sistema” pasa por las instituciones que forman parte del sistema del Estado, se dan cuenta que este famoso “sistema” puede ser fácilmente corrompido.

 Entonces, debemos darnos cuenta que el problema que tenemos no es específico a un grupo de compatriotas que no tiene educación y que no quiere comportarse de acuerdo a ley, sino que es un problema transversal que afecta a toda nuestra sociedad y su entorno. Este problema viene de arriba. Si el Estado no cumple su rol de autoridad, de generar orden, de mejorar su institucionalidad, de brindar desarrollo social y de crear un marco jurídico que permita a todos los ciudadanos ser parte del mismo “sistema”, no solamente no resolveremos el problema, sino que cada vez más nos hundiremos en una vorágine de descontrol, violencia y crisis que nos explotará en la cara y que quizá nos deje cicatrices muy difíciles de borrar.

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AGUA SI, ORO SI, CONGA SI?

26 junio, 2012

Se dice que toda crisis social es producto de decisiones y puede ser resuelta por decisiones… Bueno pues, parece que la crisis de Conga está transcurriendo de esa manera.

Primero el mandatario peruano Ollanta Humala, cuando era candidato a presidente, tuvo un discurso muy encendido contra las empresas mineras y radicalizó las posiciones al plantear “¿qué es más importante el agua o el oro?”. Esa propuesta de discurso, le rindió frutos a corto plazo porque permitió que un sector de peruanos –que no está de acuerdo con el impulso de la minería legal como parte del desarrollo sostenible del país- apoyase su candidatura y fueran parte de la masa votante que lo llevó al poder.

Después al llegar al gobierno  se dio cuenta que, a veces, no se puede ser tan tajante; que no todo es blanco o negro. Advirtió que las palabras que uno dice en público dejan precedente. Aprendió que tomar posiciones radicales te puede generar beneficios y logros de corto plazo, pero que en el mediano o largo plazo te pueden pasar la factura. Y está saboreando ese coctel amargo llamado “frustración” de esa población que creyó en él para liderar un cambio de sistema. El tomó la decisión, en campaña, de optar esa posición política y cosechó sus resultados.

Ollanta Humala, en plena campaña presidencial, cuando sus discursos tenían una tendencia anti minera.

Ahora, ya tomó una nueva decisión. El Presidente acaba de confirmar la continuidad del proyecto minero Conga. Y eso era lo que muchos pedíamos: una decisión. Porque no hay peor escenario que estar en incertidumbre y cuando hay crisis se deben tomar decisiones concretas que calmen y definan la evolución de un proceso incierto.

Sin embargo, la incertidumbre no ha pasado. Políticamente ya sabemos la decisión del gobierno pero socialmente hay un sector de la población –encabezada por una autoridad- que no acepta la decisión, que se niega a la posición distinta, que descalifica a la otra parte. ¿Quién está excluyendo a quién?  ¿Se puede establecer un diálogo con una parte que no quiere negociar?. O peor aún ¿Te puedes sentar en una mesa sabiendo que la otra parte sólo quiere decir sus posiciones, no negociar y encima utilizar la mesa de diálogo para decir que fuiste intransigente y no quisiste aceptar lo que esta parte quería? De repente sí podría servir para hacer notar la intransigencia de la parte contraria, pero esta oportunidad se pierde si uno empieza a actuar igual que la contraparte, de manera poco tolerante y olvida que en política los gestos valen… porque escuchar no es malo…¿o si?

En fin, la decisión ya fue tomada. Ahora, pararse en responsabilidad, ser su palabra, respetar lo acordado, controlar y auditar los compromisos convenidos, hacer respetar el Estado de derecho y asumir el reto que conlleve sus decisiones.

El presidente Ollanta Humala -en mensaje a la nación- anunciando la continuidad del proyecto Conga, siempre y cuando, garantice los recursos hídricos en Cajamarca.

Mientras tanto, el presidente regional de Cajamarca, que manifiesta que Conga es inviable y a quien le agradan los gobiernos más firmes “que lleven a cabo cambios estructurales en el orden económico, social, político y cultural” debiera saber que mandatarios progresistas como Cristina Fernández de Kirchner de Argentina y Rafael Correa de Ecuador si apoyan el desarrollo minero y piden incluso a su población que se debe apoyar estos proyectos por las bondades e ingresos fiscales que representan. Claro está, que dejan en claro el compromiso del gobierno en fiscalizar las operaciones pero el fondo es que reconocen el saldo positivo que dejan estas inversiones. Y en ambos casos, con la personalidad que tienen y debe tener todo mandatario, dejan en claro cuál es su decisión y ponen paños fríos al conflicto.

El presidente de Ecuador, Rafael Correa, mencionando que “es falso el dilema el oro versus el agua” y que no se puede vivir sin minería.

Cristina Fernández, presidente de Argentina, manifiesta que la minería -haciéndola sustentable- es una actividad sub explotada en la región latinoamericana.

Por su parte, el presidente de derecha Juan Manuel Santos, presidente de Colombia, augura el pronto ingreso de su país al APEC (Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico) y manifiesta sus deseos de colocar sus proyectos mineros en manos de inversionistas del Asia-Pacífico que sean responsables social y ambientalmente.

En Colombia, el presidente Manuel Santos, promociona sus proyectos mineros y dice que la única condición que le piden al inversionista es que sean responsables social y ambientalmente.

Es decir, tanto los presidentes de derecha como los progresistas –a pesar de tantas diferencias ideológicas- en lo que sí están de acuerdo es que los proyectos mineros van a beneficiar a su población y que sus gobiernos velarán por el cumplimiento de sus obligaciones. Entonces ¿qué posición están buscando algunos dirigentes en el Perú? ¿Puede vivir sin minería un país minero? ¿Cristina Kirchner y Rafael Correa también están equivocados en este tema? Se puede acusar al gobierno peruano que sólo se está fijando en el aspecto económico pero no estará el gobierno regional también sólo fijándose en su porvenir político?

Movimientos de izquierda han radicalizado sus demandas dando a entender que una opción excluye a la otra (agua si, oro no). ¿Quién está excluyendo a quién?

Ser líder no sólo significa llevar la voz de mando sino ser responsable de los actos que realiza, fundamentar con criterio sus posiciones, saber que llegar a acuerdos significa ceder (no es mala palabra) cuando sea necesario, asumir los retos que conlleven sus decisiones y saber que la obra que hoy realiza puede cambiar el destino, para bien o para mal, de quienes depositan su confianza en él.


EL EMPRENDIMIENTO EN EL PERU

1 junio, 2012

Según el Informe Ejecutivo Global Entrepreneurship Monitor 2011, Perú ocupó el tercer puesto en el mundo, de países con mayor índice en actividad emprendedora temprana, detrás de China y Chile. Perú registró una tasa emprendedora de 22.9%. Es decir, uno de cada cinco peruanos estaba realizando algún tipo de emprendimiento.

El Perú es un país de emprendedores. El 98% de las empresas en el Perú son micro y pequeñas empresas (Mypes) que son formadas por emprendedores. El emprendedor es aquella persona que tiene una buena idea y que tiene la capacidad de hacer que las cosas sucedan. Un emprendedor va a ser una persona capaz de promover cambios positivos, tiene pasión por lo que hace, es independiente, toma decisiones, enfrenta los problemas, asume riesgos y es persistente.

Un emprendedor debe ser innovador, que es el acto de crear o modificar un producto e introducirlo al mercado. Para innovar hay que arriesgar, y para arriesgar se debe tener pasión por lo que se hace. Un gran ejemplo es Steve Jobs, el ex CEO  de Apple, un hombre visionario e innovador, que en un momento de su vida tuvo que abandonar su propia empresa y, en vez de decaerse, se dedicó a emprender otros nuevos negocios. Una frase de él lo define de cuerpo entero “Por mucho, Apple y Dell son las únicas en esta industria que hacen dinero. Ellos hacen esto para estar en Wal-Mart. Nosotros hacemos esto por innovación”.

¿Y cuál es la motivación de un emprendedor? Las motivaciones de un emprendedor pueden ser el deseo, la oportunidad o la necesidad. Emprender por oportunidad es la mejor alternativa. En el caso del Perú, según el Informe GEM 2011 la tasa de emprendimiento por oportunidad es el doble de la tasa de emprendimiento por necesidad; es decir, por cada dos emprendimientos de subsistencia existen cuatro por oportunidad.

Es interesante añadir que en los ranking GEM uno siempre va a ver, en los primeros lugares, a países como China, Chile, Arabia Saudita, Guatemala, Ecuador, Perú. No va a encontrar, entre los primeros, a Estados Unidos, Francia o Alemania. Y es que los mayores emprendedores se encuentran, sobretodo, en los países de renta media y baja. Aunque la crisis económica ha hecho que países como España, Grecia y Portugal aumenten su tasa de emprendimiento por necesidad. Debe ser que al haber un Estado ausente, que no brinda un estado de bienestar óptimo, que no garantiza un adecuado empleo, que no desarrolla un marco conceptual que fomente las oportunidades de igualdad para todos, hace que muchas personas desarrollen un espíritu emprendedor que les ayude salir adelante por ellas mismas. Esta realidad sería peligrosa si empuja a las personas a realizar un emprendimiento por necesidad, puesto que esta motivación no es la más recomendable debido a su alta tasa de fracaso.

Según las cifras podemos apreciar que el Perú es uno de los países con mayor percepción de oportunidades para emprender un negocio. Sin embargo, también es uno de los países con mayor temor al fracaso. Desde mi perspectiva el Estado no tiene un desarrollo institucional sólido ni un marco jurídico razonable que brinde la confianza que necesitan los emprendedores peruanos. Cuadro elaborado por Bruno Calderón basado en el Global Entrepreneurship Monitor 2011.

¿Pero, está el Estado brindando su apoyo a los emprendedores? El Perú es un país de emprendedores. Sin embargo, sus emprendimientos son débiles y pequeños, debido a que le falta al Estado crear un marco jurídico que sea amigable con las pequeñas empresas y desarrollar los pilares que generen mayor competitividad empresarial.

Promover el desarrollo de los emprendedores en nuestro país es vital; sobretodo si existen cerca de 3.5 millones de micro y pequeñas empresas (Mypes) que representan el 98% de las empresas en el Perú y generan cerca del 65% de empleo en el país. Según la Cámara de Comercio de Lima alrededor de 200 mypes se crean cada semana en el país.

¿Y cuáles son las áreas que el Estado debería enfatizar para que el emprendimiento no quede solamente en una primera etapa?

Una tarea pendiente por el Estado es el desarrollo de la formalización. De los 3.5 millones de mypes que existen en el país, sólo 1,2 millones son formales. El Estado debe promover la formalización generando un marco jurídico amigable para la micro y pequeña empresa, que incentive que el emprendedor se formalice al encontrar ventajas, facilidades e información por parte del Estado, antes que excesivas regulaciones, desconfianza o cacería de brujas por parte del gobierno, ya que estas medidas lejos de promover la formalización, termina por ahuyentar a los emprendedores del mundo formal. La informalidad genera que millones de peruanos no accedan a los beneficios sociales y que el régimen se perjudique en cuanto a la recaudación fiscal.

Casi el 70% de pymes en el Perú son informales. El Estado debe promover la formalización generando un marco jurídico amigable para la micro y pequeña empresa, que incentive a que el emprendedor se formalice.

Otra tarea importante del Estado para mejorar la competitividad de las pequeñas empresas y apoyar a los emprendedores será mejorar los niveles de educación primaria y secundaria. Es indispensable invertir más en el capital humano para que tengan las herramientas necesarias para optar por un trabajo digno. Una persona con educación primaria completa y decente va a estar mejor preparada para realizar operaciones productivas medianamente complejas que aquella que no terminó sus estudios. Asimismo, tener personas con una mejor preparación va a hacer que los emprendedores y empresarios puedan tener un capital humano mejor preparado y más productivo. Es importante también, que el Estado asuma una política educativa emprendedora a nivel escolar que incentive el emprendedurismo.

Fomentar el desarrollo de la innovación y de la ciencia y tecnología es una tarea fundamental del Estado. Mientras más se apueste por la investigación y desarrollo se podrá generar productos con mayor valor agregado para no depender solamente de la exportación de materias primas y productos primarios. Asimismo, es necesario fomentar la articulación empresarial a través de clusters y cadenas productivas.

Según la última prueba (2009) del Programa Internacional de Evaluación de Estudiantes (PISA), que mide el nivel de educación en etapa escolar, el Perú se ubicó en la antepenúltima posición de 65 países. Tenemos mucho camino por recorrer.

Todo emprendedor y empresario necesita reglas claras y predictibilidad que le generen confianza para tomar decisiones. Por tanto, la Institucionalidad es imprescindible para los emprendedores. Es decir, todo empresario e inversor busca una calidad eficiente en la gestión del Estado, independencia del poder judicial, seguridad pública, confianza pública en políticos, estado de derecho, así como un marco legal en materia de competencias. El Perú se encuentra en el puesto 95 (de 142 países) en el pilar de Institucionalidad según el Índice de Competitividad Global 2011 – 2012. Es uno de los pilares más bajos que tiene el Perú y mientras no se mejore este indicador el desafío para los emprendedores será muy grande.

Asimismo, también es sumamente importante que el Perú mejore en otros indicadores de la competitividad como la infraestructura, el clima económico y un entorno  financiero adecuado.

Perú es uno de los países más emprendedores del mundo, pero la mayoría de sus emprendimientos son débiles y pequeños. Es el Estado quien debe crear un marco jurídico amigable que aliente el desarrollo y competitividad empresarial.

Lograr salir adelante en estos desafíos no sólo beneficiará a los emprendedores; sino también, a los gerentes y empresarios. El emprendedor, es aquel que es un transformador; el gerente, es aquel que gestiona y el empresario es aquel que arriesga. Un emprendedor puede ser un empresario, pero un empresario tiene que ser emprendedor.

Según los estudios, los casos más exitosos son los emprendedores que estudian y se desarrollan como gerentes y luego deciden ser empresarios.

El informe del Global Entrepreneurship 2011, en referencia a las actitudes hacia el emprendimiento en Perú, también señala indicadores favorables con respecto a la consideración del emprendimiento como carrera (85%) y el prestigio social de los emprendedores (82%).

Por tanto, ser emprendedores innovadores en el Perú es un reto y una oportunidad. Y su desarrollo dependerá tanto de la sociedad civil, conformada por las empresas, universidades, inversionistas y de los mismos emprendedores; así como del respaldo que el gobierno les brinde.

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ANÁLISIS DEL CASO CONGA

5 diciembre, 2011

El proyecto minero Conga es una inversión de la empresa Yanacocha que busca generar una oportunidad de desarrollo económico y social en una de las zonas más pobres del país, la región Cajamarca. Sin embargo, es difícil vender oportunidades cuando siempre te han visto como una amenaza.

DEFINICION DEL PROBLEMA

El problema de muchos países latinoamericanos es la desigualdad y la desigualdad se convierte en protesta.

Considero que el problema general del Proyecto Conga es un problema de credibilidad. La empresa minera que va a ejecutar el proyecto es Yanacocha. Esta empresa se instaló hace veinte años en Cajamarca  y por muchos años ha tenido nefastos precedentes ambientales. Estos antecedentes hacen que la población no crea en su nueva propuesta, por más que sus estudios de impacto ambiental hayan sido aprobados. Además sienten que hay un problema de exclusión. Juzgan que el poder económico de las grandes empresas compran al Estado, quien nunca interviene a favor de los más pobres.

Como problema específico, la población siente temor de perder sus grandes manantiales y que sus aguas se contaminen debido a la intervención de las minas. Lo que traería como consecuencia que Cajamarca se quede sin agua.

DESCRIPCION DE LOS ACTORES

  1. Actores Principales

a)    El Estado. Representado por el Ministro de Energía y Minas, el Ministro del Ambiente y el Presidente de la República.

b)    Yanacocha. Empresa ejecutora del Proyecto Minero Conga.

c)    Gobierno de la Región Cajamarca. Representado por su Presidente Gregorio Santos

d)    Frente de Defensa del Ambiente de Cajamarca. Liderado por Wilfredo Saavedra.

        2.   Actores Secundarios

a)    Alcaldía provincial de Cajamarca. Representado por su Alcalde Ramiro Bardales.

b)    Movimiento político Tierra y Libertad. Liderado por Marco Arana.

c)    Población de Cajamarca.

d)    Medios de Comunicación.

Principales actores de proyecto Conga. De izquierda a derecha: Ministro de Energía y Minas Carlos Herrera Descalzi, Ministro del Ambiente Ricardo Giesecke, Presidente de la República Ollanta Humala, Presidente de la Región Cajamarca Gregorio Santos y el presidente del Frente de Defensa del Ambiente de Cajamarca Wilfredo Saavedra.

ANALISIS DE LA SITUACION

ENERGIA SOCIAL

La energía social que se siente en la región Cajamarca es afectada por distintos factores sociales que son parte de la coyuntura nacional. Antes de analizar directamente la Región Cajamarca, pasaremos a explicar algunos factores que el Estado tiene que robustecer para generar una energía social más productiva.

Fortalecer la Institucionalidad

Toda persona que busque inclusión social y oportunidades de desarrollo, necesita reglas claras y transparencia que le generen confianza en el Estado. Es decir, las personas necesitan una calidad eficiente en la gestión del Estado, independencia del poder judicial, seguridad pública, confianza pública en políticos y Estado de derecho. Todos estos factores son parte de una Institucionalidad sólida. Sin embargo, el Perú aún adolece de instituciones débiles y corruptas. Y hay que recordar que la institucionalidad es uno de los cuatro pilares básicos de la competitividad.

Disminuir la Informalidad

Una tarea pendiente del Estado es el desarrollo de la formalización. La informalidad significa estar al margen de las normas legales y las cargas tributarias que exige el Estado, así como no contar con la protección y los servicios que el Estado debe ofrecer.

Esta informalidad ocasiona que el Estado brinde unos servicios públicos deficientes y una falta de capacidad de control. Esto genera resentimiento y una sensación de asimetría que muchas veces es el caldo de cultivo de los conflictos sociales.

El desarrollo de estos dos factores fortalecerá el desarrollo de una energía social más positiva.

CARGAS SOCIALES

Considero que en la coyuntura actual hay cinco tipos de tensiones que pasaremos a explicar.

Una tensión negativa entre parte de la población y el Proyecto Conga. Hay una falta de capacidad de la minera Yanacocha de manejar su imagen y contacto con la población, después de los antecedentes negativos que ha tenido esta empresa en gestiones anteriores. Hay una población que no cree en una empresa que anteriormente los ha perjudicado y que no les genera confianza.

Hay una tensión negativa entre los dirigentes formales de Cajamarca y el Estado. Los dirigentes formales de Cajamarca han cerrado filas en no permitir la construcción del Proyecto Conga, contraviniendo la disposición del Estado, y han adoptado una posición intolerante que impide una negociación productiva. Hay una posición del Estado firme ante la ejecución de la obra, pero que ha causado fastidio a los dirigentes de Cajamarca porque estos tenían unas expectativas diferentes de la posición que adoptaría el gobierno actual.

Hay una tensión negativa dentro del Estado. En el Gobierno, hay algunos que están a favor de la ejecución de la obra y otros que están en contra de que la obra se realice. Por tanto, se percibe una tensión interna que genera que entre ellos se contradigan y por consiguiente su posición sea débil y sin un liderazgo claro.

Hay una tensión negativa entre la población. Por un lado se observa a mucha población rural de Cajamarca saliendo a protestar en contra del proyecto Conga. Sin embargo, también se ha visto a pobladores cajamarquinos, que laboran en el proyecto, saliendo a las calles a reclamar su derecho a trabajar en el proyecto y que por tanto están a favor de la obra. Además, las 32 comunidades comprendidas en la zona del proyecto se han unido y han dado su aprobación al desarrollo de Conga.

Hay una tensión negativa entre algunos periodistas nacionales y la población. Muchos periodistas enfocan el tema como un problema de ignorancia por parte de la población cajamarquina al no entender cómo estos pobladores –que no son todos- no pueden comprender los beneficios que traerá la obra. No hay un entendimiento de la cosmovisión de la población que siente un respeto total por su naturaleza. De otro lado, la población que protesta ya convirtió al periodista de afuera en el estereotipo del periodista comprado por los intereses de los grandes grupos económicos, del cual uno no se puede fiar y hay que enfrentar de ser necesario.

Ante estas tensiones encontradas creo que hay una fuerza de repulsión ocasionada por la falta de un liderazgo efectivo por parte del Estado, por la minera Yanacocha  que no ha hecho un trabajo efectivo de acercamiento no sólo a las comunidades, sino también a los actores formales e informales que influyen en la percepción de la población y por los dirigentes formales e informales de Cajamarca que han tomado una actitud intolerante y que muchas veces sus posiciones no tienen mayor sustento técnico.

Esta coyuntura hace que la energía social en la zona en conflicto no sea la mejor y que no se vea una salida viable y compartida entre las partes.

El sociólogo cajamarquino Telmo Rojas, Director del Instituto Cuencas Andinas, tiene una posición totalmente distinta sobre quienes son verdaderamente los que están atentando contra el agua en Cajamarca.

ADN SOCIAL

Los actores involucrados han transmitido  a través de sus declaraciones una serie de códigos que trasmiten sus valores y actitudes que tienen frente al Proyecto Conga y que reflejaría la posición que pueden adoptar ante una próxima negociación.

Mientras las 32 comunidades de la zona de influencia del proyecto Conga han expresado su respaldo a la inversión, otros pobladores de la región declaran “agua sí oro no”. Estas acciones muestran la división y discrepancia que hay entre la población  y la posición adoptada por los dirigentes de Cajamarca de hacer creer que todo el pueblo está en contra del proyecto.

Hay unas frases que resumen la posición del presidente regional de Cajamarca, Gregorio Santos: “Yanacocha se instaló hace 20 años y desde sus inicios hasta la actualidad sólo hemos visto cómo fue destruyendo la cordillera andina. Si siguen destruyendo las fuentes de agua ¿de dónde vamos a obtener agua para Cajamarca?…Por eso Conga no va”. Además dice “no permitamos que las grandes oligarquías y multinacionales secuestren a Ollanta”. Estas frases reflejan la actitud del Sr. Santos y dan a conocer una posición cerrada y muy dura ante una posible negociación.

La minera Yanacocha ha mencionado “estamos convencidos que un intercambio transparente y abierto será muy beneficioso para los intereses de Cajamarca y evitará paralizaciones que sólo retrasan el desarrollo de la región”. Esta frase refleja la disposición abierta de la compañía por negociar para llegar a un buen acuerdo.

El presidente de la república, en su campaña presidencial dijo “el agua si el oro no”. Ahora dice “nosotros planteamos una posición sensata: el agua y el oro”. Estas frases demuestran el cambio de rumbo que ha tomado el máximo representante del Ejecutivo, lo que muchos saludan pero para otros es una traición a sus principios, lo que ha generado mucha disconformidad, desconfianza y confusión.

Otra frase desafortunada del actual presidente fue decir “Conga va”. La forma de decirlo sonó a imposición e hizo irritar sobremanera a los sectores radicales que apostaban por la erradicación de la minería en Cajamarca, así como soñaban en tener un gobierno que les dé la razón.

Hay actos que también transmiten códigos que pueden ser interpretados como positivos o negativos. Por ejemplo, que uno de los ministros de Estado, después de haber visitado la zona del proyecto Conga, en medio de un ambiente tenso y crítico, retorne a Lima utilizando un avión privado de la empresa Yanacocha. Uno tiene que ser consciente que estos episodios lanzan mensajes fulminantes.

Este registro social de los actores del proyecto Conga afianza mi suposición de que será difícil la negociación que tenga que emprender el gobierno para permitir el desarrollo del proyecto y de que será el Estado el primero que deba afianzar su liderazgo para sacar adelante este conflicto social.

Leopoldo Monzón, gerente general de la consultora de proyectos mineros Proesmín, ha formulado una propuesta técnica que permitiría la viabilidad del proyecto Conga, favoreciendo a mayor cantidad de pobladores cajamarquinos.

COMO RESOLVER EL PROBLEMA?

Recuperar el liderazgo en el Ejecutivo. El liderazgo empieza con la capacidad de ponerse de acuerdo entre los representantes del gobierno, para luego dialogar una posición consensuada con la población.

Desarrollar referentes positivos. La población está ávida de referentes que sientan que se preocupan por ellos, que los escuchan y representan, que los puedan guiar a un desarrollo sostenible y a una igualdad de oportunidades. Si el Estado no desarrolla referentes positivos en la zona o no hace sentir su presencia, los referentes más cercanos que tendrá la población serán los grupos radicales que no quieren la participación de la inversión extranjera directa, ni quieren el desarrollo de la institucionalidad en su zona.

Establecer una red de comunicación de abajo hacia arriba. Independientemente de las reuniones que se establezca con los dirigentes de la zona, el Estado deberá hacer un trabajo de campo que promueva este tipo de red y permita a los pobladores de los niveles más bajos de la comunidad comunicar sus ideas y sentimientos a los líderes formales e informales, públicos, civiles y privados, encargados de tomar decisiones y que se encuentran en los niveles más altos.

El objetivo es que los líderes del sector privado y de las entidades públicas escuchen y sientan los problemas por los que pasa la población, los dirigentes de las organizaciones de base, así como los representantes informales de la zona. Asimismo, se buscará que la colectividad perciba que los líderes se sientan a escucharlos.

El Estado debiera establecer un programa de seguimiento a los talleres, reuniones y acuerdos que se logre y establezca con las comunidades, para que estos se cumplan y se vaya trabajando en la falta de credibilidad de la población cajamarquina.

Romper paradigmas. Me parece fundamental romper dos paradigmas instalados en nuestro consciente colectivo. El primero es aquel que dice que “la minería moderna no contamina”. Aún la minería moderna puede generar grandes impactos negativos y es rol de Estado establecer el control y marco jurídico necesario para garantizar el cumplimiento de las normas y el respeto a la población. El segundo es aquel que dice que “la intervención de las comunidades tradicionales no es destructiva”. Hay algunos estudios que hablan sobre la desertificación de la Costa y Selva, provocada por la economía minifundista de la Sierra. Esta versión no es hecha para atacar a los campesinos de la sierra, sino para abrir posibilidades de lo que estaría ocasionando su intervención y de qué manera podemos salvar esta situación.

Promover un monitoreo ambiental participativo que  prevenga, realice seguimiento y controle el desarrollo sostenible de la zona. Este método deberá involucrar  a los ciudadanos en la conservación  del agua y la biodiversidad local. Asimismo, el gobierno debiera desarrollar programas de desarrollo de recursos hídricos con visión de mediano y largo plazo.

Desarrollar un tema pendiente por muchos años: el ordenamiento territorial, que es una norma que regula el uso del territorio para aprovechar, de la mejor manera, los recursos que tenemos. Este estudio permitirá planificar las actividades productivas, tanto de las concesiones que brinda el Estado como de los propios campesinos quienes muchas veces, sin querer, pueden dañar su propio medio ambiente.

Lo escrito aquí no es una receta, una fórmula mágica, ni mucho menos, sólo es un conglomerado de ideas que busca –desde esta tribuna- contribuir con el entendimiento del problema con el fin de hallar una solución que nos lleve a la paz que todos los peruanos queremos.

*Metodología basada  en la propuesta del economista y sociólogo Baltazar Caravedo, en su libro “Energía Social y Liderazgo Transformador”.

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