A 11 AÑOS DEL ATENTADO DEL 11 DE SEPTIEMBRE

El 11-S no marcó una época de cambios sino un cambio de época

Eran aproximadamente las 7:50 a.m. en Lima (una hora antes que en New York) cuando empezaron  aparecer las primeras imágenes en CNN del “accidente” (lo que se pensaba en ese momento) que había ocurrido en una de las torres del World Trade Center. Incluso los periodistas pensaban que se trataba de una avioneta o un pequeño avión. Aún nadie pensaba que se trataba de un atentado que cambiaría la historia.

Minutos después, mientras muchos veíamos en vivo la torre Norte incendiarse, sin aún prever la tragedia que se producía al interior del edificio como en sus alrededores,  vemos incrédulos en las imágenes venir otro avión y chocarse contra la torre Sur. Esto no era película, era la realidad en “vivo”. La nación más poderosa del mundo estaba siendo atacada en su corazón financiero, en los símbolos de Wall Street.

Si eso sucedía en el país más importante y “seguro” del mundo, qué no podría ocurrir en el resto de países? ¿Qué no podría pasar en los países en vías de desarrollo que no contamos con un plan nacional de seguridad íntegro contra atentados terroristas y estamos  expuestos a la violencia interna y externa?

Y cuándo aún no terminábamos de sorprendernos de tamaño atentado y de  darnos cuenta del ataque terrorista, la torre Sur se derrumbaba ante nuestros ojos. Una pesadilla hecha realidad. El ataque a las Torres Gemelas no sólo era un atentado hacia un estado específico, no sólo era un golpe contra Estados Unidos; era una embestida a la civilización occidental, a una forma de vida, a los valores de un hemisferio.

Transmisión en vivo del inicio del ataque al World Trade Center, el 11 de septiembre, por CNN en español.

Y el mundo entero se preguntaba ¿quién era Bin Laden? ¿de dónde venía? ¿por qué hacía eso?. En ese momento recordaba la capacitación en seguridad aeroportuaria que me había brindado, meses atrás, una aerolínea comercial en el aeropuerto internacional Jorge Chavez. Sacaba mi separata para recordar y ahí estaba: Osama Bin Laden. Terrorista responsable de numerosos ataques contra Estados Unidos y otras potencias occidentales. Ese mismo año 2001, ya una aerolínea comercial norteamericana me había enseñado que el principal enemigo potencial de los aeropuertos internacionales era este sujeto Bin Laden. Estaba identificado por el departamento de seguridad norteamericano y las aerolíneas lo sabían. Es por eso, que a veces resulta difícil pensar que no se pudo hacer nada más.

Esta tragedia marcó un cambio de época. Cambió la forma de entender el mundo. El mundo no sólo era occidente, también había un mundo islámico; este cambio no se había producido por la acción de las naciones, sino de terroristas; la superioridad militar no garantizaba la protección a los estados. El temor entraba a nuestras casas a través de las imágenes de los televisores, a través de los mensajes de los medios de comunicación.

Dios quiera que estos hechos no se repitan porque más allá de la reflexión, lo que estas acciones generan es más violencia, la concentración en la seguridad nacional antes que en la humana y el deseo del hombre por acumular más poder y dominio sobre otros.

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