LA EXPROPIACIÓN ARGENTINA AFECTARÁ A LATINOAMÉRICA?

La presidenta Cristina Fernández acaba de expropiar la empresa petrolera YPF del grupo español Repsol. ¿El motivo? Recuperar (?) el petróleo y el gas de Argentina. La presidenta manifiesta que esta no es una estatización, sino es la “recuperación de la soberanía y control” de los hidrocarburos.

Pero acaso no es esta, una declaración muy nacionalista, noble y patriótica que reivindica la soberanía que tienen los Estados sobre sus recursos naturales estratégicos o estamos ante una pateada de tablero del Estado de Derecho y del Derecho Internacional? Si hoy nacionalizo una industria porque no me genera el valor agregado que requiero para cubrir mis necesidades como nación, acaso no estoy sentando precedente para nacionalizar cualquier otra –y en cualquier momento- que no  alcance mis estándares de calificación? Y si mi motivo de expropiación es el respeto a mi soberanía nacional, entonces quién me puede juzgar? …

Romper las reglas del juego cuando la partida ha comenzado, hace un buen tiempo, no hace gracia a ningún jugador. Es más, genera incertidumbre a los actores internacionales porque se pierde la predictibilidad, no sabes qué puede pasar, nadie te garantiza la decisión unilateral que pueda tomar la otra parte. Lo que puede significar una huída o alejamiento de capitales. Y por tanto, tu triunfo primaveral se puede convertir en un otoño frio, oscuro y largo.

La presidenta Cristina Fernández dice que esta no es una estatización, sino una “recuperación de la soberanía y control”.

Ante esta premisa, poniéndonos en un contexto latinoamericano, la medida tomada por Argentina afectará a la región o será la hermana república de Argentina la única afectada?

He escuchado y leído dos posiciones distintas respecto a las repercusiones del caso YPF en Latinoamérica:

La primera posición es que esta medida afecta a América Latina porque genera mayor incertidumbre en la región. Pablo Longueira, ministro chileno de economía, ha dicho “Yo creo que genera un retroceso en una región que avanzó resueltamente las últimas décadas hacia una integración a nivel mundial siendo muy respetuosa de la inversión y el capital extranjero”.  Por su parte, el secretario de Estado del Comercio español, Jaime García Legaz, ha manifestado “el problema es que muchos inversores internacionales pueden pensar que lo que ha hecho Argentina pueden adoptarlo otros gobiernos latinoamericanos en el futuro. Y esto va a ser un factor de disuasión de la inversión internacional en América Latina”. Incluso, se ha mencionado que los capitales extranjeros estarían prefiriendo la estabilidad en inversiones que les proporciona Asia antes que Latinoamérica. Al respecto Alfredo Coutiño, economista en jefe para América Latina de Moody´s, ha mencionado “Con este tipo de medidas, si bien es cierto que va a haber una reestructuración al interior de la región, también es cierto que puede beneficiar a otros países emergentes, específicamente a los asiáticos”.

Hasta el premio nobel de literatura, Mario Vargas Llosa, ha expresado que la decisión de Argentina afecta a toda Latinoamérica, pues provoca “desconfianza de los inversores sobre una región del mundo que, desde hace algunos años, ha emprendido en general, con pocas excepciones, el camino de la sensatez política, optando por la democracia, y del realismo económico, abriendo sus economías, integrándose a los mercados del mundo, estimulando la inversión extranjera y respetando sus compromisos internacionales”. Todas estas voces alertan que la expropiación argentina traerá consecuencias a la región. Y por tanto, esta pateada de tablero, antes que causar un respaldo e integración latinoamericana, lo que causará será un malestar en nuestra región.

El presidente del gobierno español, Mariano Rajoy, cree que nacionalización de YPF afectará a toda Latinoamérica

La segunda posición es que  este acto de nacionalización sólo perjudicará a la Argentina, ahuyentará a la inversión extrajera de su país y generará mayores oportunidades en otros países de Latinoamérica. Así lo entiende Carlos Durand, presidente de la Cámara de Comercio de Lima, quien en una reunión me manifestó que este suceso no afecta la percepción que tienen los empresarios sobre  América Latina, puesto que ellos saben donde invierten y para nadie ha sido una sorpresa que Argentina realice esta expropiación porque anteriormente ya había hecho otras. Así que es parte del riesgo que corrían los empresarios. Más bien, comenta que lo que sí causaría incertidumbre en Latinoamérica es si Chile o Colombia nacionalizaran una empresa privada, ya que esa actitud no va con sus políticas de gobierno. Asimismo, el presidente de México, Felipe Calderón ha declarado que “nadie en su sano juicio va a invertir en un país que expropia inversiones” y por tanto el perjudicado es Argentina.

Por su parte, Luis Miguel Castilla, ministro de economía peruano, menciona que uno de los objetivos del Perú es mostrar el país afuera para traer inversiones. “Y si eso pasa en una coyuntura en la cual se está expropiando en otros países, denota una clara diferenciación” Es decir, indirectamente está diciendo que esta coyuntura se puede aprovechar para mostrar una mayor diferencia entre los países que expropian y los países que son amigables con la inversión extranjera.

Algunos analistas creen que Argentina se está acercando, cada vez más, a gobiernos populistas como Venezuela, Nicaragua. Bolivia y Ecuador.

Primera conclusión: ambas posiciones, unas más pragmáticas que otras,  tienen sustento y concuerdan en un mismo mensaje: Argentina ha tomado una mala decisión que va a afectar sus relaciones internacionales.

Segunda conclusión: Sin embargo, hay algunos países como Venezuela, que han saludado la posición gaucha y dan vivas a la soberanía de la región. Lo que acentúa, cada vez más, la polarización que se está desarrollando en esta región. Por un lado, los que fomentan la inversión extranjera directa como Chile, Colombia, Perú, Panamá y México. De otro lado, los populistas, que hostigan y nacionalizan a las empresas que no se alinean a sus objetivos, como Venezuela, Bolivia, Ecuador, Nicaragua y Argentina.

Para mí el problema no es sólo el sector petrolero en Argentina, sino su sector industrial en general. Cuando un Estado no respeta el Estado de Derecho y pisa las normas y reglas establecidas, por más razón que tenga, genera inestabilidad e incertidumbre al sector privado y este se resiente y prefiere invertir en un lugar que le permita respirar tranquilo. Y en una coyuntura, tan competitiva como la que vivimos, es un lujo y un desatino expropiar una propiedad privada y creer que no va a pasar nada. Quizá en un corto plazo puedas recibir vivas, elogios por tu decisión y respaldo del pueblo, pero  a mediano o largo plazo la factura siempre va a llegar…

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