ESTA PUEDE SER UNA BUENA OPORTUNIDAD!

Hablaba con mi esposa y me decía: “¿Cómo puede ser que muchos jóvenes, que tienen estudios y las comodidades básicas, no puedan discernir cuál es la mejor opción y voten por Humala?”…

 

Quizá nosotros, los que estamos terminando la tercera década en adelante, quienes hemos sufrido en carne propia gobiernos tan desastrosos como el de Fujimori, el primero de García y el de Velasco y compañía, hemos visto la luz estos últimos años, con una estabilidad económica y una continuidad en políticas públicas que nos ha permitido “interpretar” que seguir con este modelo – al cual sólo le  faltan un par de tuercas- es la panacea de oro y que no debe ser tocado por nada…

 

Pero muchos jóvenes nos pueden estar dando un mensaje…Sí correcto. Ellos no han pasado aún tan malos momentos como nosotros… pero esta estabilidad y tipo de crecimiento no les gusta… ¿No se han puesto a pensar que quizá son nuestros temores lo que nos aferran a este modelo y que seríamos capaz de imponerlo si estuviera en nuestras manos? ¿No nos estaremos convirtiendo nosotros en lo que tanto tememos: el líder autoritario? ¿Será nuestra propia historia política tan pesada que ya nos caemos sin haber empezado este baile? ¿No será que vamos perdiendo esa capacidad de riesgo que tienen los jóvenes?

 

Tratando de ser imparcial, creo que si miramos la historia del mismo lado de siempre es normal que muchos pensemos que un militar no es la mejor opción para la democracia, que no se puede creer en alguien que cambia su plan de gobierno e ideología tres meses antes de las elecciones finales, que se puede esperar muy poco de una persona de perfil intolerante que contesta sólo lo que quiere y ha intentado dar dos golpes de Estado…

 

Pero que tal si miramos la historia de otro lado y pensamos que este señor tiene las mejores intenciones de trabajar por un país mejor, que sigue siendo socialista pero no de la corriente de Chávez, sino de la corriente de Lula. Si Manuel Santos, el presidente colombiano y liberal, se ha hecho amigo de Chavez (a diferencia de Uribe) por qué no el futuro presidente peruano? Total, los países más que amigos lo que tienen son intereses… Que tal si sopesamos que, a diferencia de Chávez, Evo y Correa, nuestro futuro presidente no tiene mayoría en el congreso y el establishment empresarial y la mayoría de medios de comunicación no están a su favor. Por lo tanto, va a estar tan vigilado que el día que quiera salirse del carril al toque lo enderezan… o lo sacan…

 

Y ahí es donde llegaría nuestra oportunidad!

Muchos, desde ya, nos estamos quejando de la Injusticia Activa que va a cometer quien a acaba de salir presidente. Es decir, nos quejamos de los atentados contra la democracia, el Estado de Derecho y el crecimiento económico que va a sufrir nuestro país por parte de “el elegido”. Sin embargo, nadie habla de la Injusticia Pasiva. Es decir, de la actitud pasiva ante el abuso de poder y la no defensa de la ley, que muchas veces nos ha caracterizado como sociedad. Porque el que no defiende la Democracia comete una injusticia pasiva. El que no defiende la ley deja de ser ciudadano.

 

Entonces, pregunto ¿No podría ser este el mejor momento de tomar una actitud cívica responsable y tomar acción, dentro del marco jurídico establecido, ante cualquier quebrantamiento de la ley que afecte nuestra democracia? ¿No sería el momento adecuado de decir: a mi también me toca salir a las calles si siento que mi país se perjudica? ¿No sería más apropiado utilizar el facebook, como ya lo han hecho los jóvenes en España y en el norte de África, para hacer convocatorias contra cualquier abuso, en vez de que sirva sólo para escupir nuestras cóleras?

 

Nuestro premio Nóbel Mario Vargas Llosa a dicho “Yo me he comprometido en nombre de la libertad y la democracia que, si Ollanta Humala no cumpliera sus compromisos, yo estaré en primera línea para recordarle sus promesas”… Yo creo que nadie duda que esta oración connota firmeza y compromiso… el problema es que al no estar, Vargas Llosa, físicamente en el Perú hace que sus palabras no tomen la solidez necesaria y se sientan un poco lejanas.

 

Sin embargo, los que si estamos en el Perú, sí podemos asumir un compromiso activo con la democracia. Y hacer nuestra la afirmación hecha por el Nóbel. No podemos pedir ni exigir ayuda a los de afuera, si los de adentro no tomamos acción en favor de nuestra patria.

 

Tengamos fe de que éste, a pesar de nuestros temores e  historias pasadas, puede ser un gobierno que complemente las reformas sociales que nos faltan, sin malgastar el fisco ni pensar sólo en el corto plazo. Tratemos de apoyar a quien el pueblo a decidido darle las riendas para que guíe al país; es mejor ser camino que baches. Pero si la ruta que elige el conductor no es la adecuada y empieza a guiar a los caballos hacia el precipicio, sólo nos quedaría un camino: tomar acción y salir en favor de la democracia y el Estado de Derecho.

 

Que se nos presenten oportunidades tan marcadas de ejercer nuestro rol cívico no es cosa de todos los días. Es más, ni siquiera hemos desarrollado nuestra responsabilidad cívica como creemos. Entonces, “Esta puede ser una buena Oportunidad!”

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