¿A LOS PERUANOS NOS GUSTA LA DEMOCRACIA?

El 45% de la población peruana justifica un golpe militar para acabar con la pobreza, la corrupción y obtener un mejor nivel educativo. El Perú ocupa el penúltimo lugar en la región en términos de tolerancia política.

Mientras muchos países árabes están sumergidos en violentas protestas populares, cansados de regímenes autoritarios que sólo han traído pobreza, corrupción y falta de libertad; el Perú tiene uno de los promedios latinoamericanos más altos en la escala de apoyo a golpes militares.

Así lo publica la organización Proyecto de Opinión Pública de  América Latina (LAPOP) en su estudio “Cultura Política de la Democracia en Perú, 2010” Y por qué los peruanos justificamos un golpe militar a estas alturas? Según el informe, la población siente necesaria esta medida porque tiene una percepción negativa del desempeño económico del gobierno y del sistema político que influye en ella; es decir, la corrupción y la falta de seguridad.

Según el informe "Cultura política de la democracia en Perú, 2010", una de las más recientes encuestas del Barómetro de las Américas, el Perú es el cuarto país en Latinoamérica que apoya un golpe militar.

Asimismo, el estudio señala que sólo la mitad de la población apoya el Estado de derecho. Es decir, uno de cada dos peruanos está dispuesto a aceptar, que en ocasiones, las autoridades actúen al margen de la ley. Y además, ocupamos en Latinoamérica el penúltimo lugar en tolerancia  política.

Entonces pregunto: bajo este contexto, ¿no es lógico saber hacia dónde van las tendencias electorales? Puesto que la sociedad peruana tiende a votar por caudillos y no por partidos ni programas ¿ No es razonable que el electorado peruano busque el perfil de un candidato fuerte, que imponga la ley (para que le brinde seguridad); en la medida de lo posible, que sea nuevo en política (para que no sea un corrupto) y que sea del pueblo (para que distribuya las riquezas)?

 

La persona se forma de acuerdo a sus experiencias. Y estos temores de la población son fundados en la experiencia que han tenido en los gobiernos de los últimos treinta años.  Gobiernos democráticos que nos han brindado algunas alegrías y muchas desazones.

Pero cuando parece al fin que los gobiernos empiezan a entender que tienen que continuar con las buenas políticas que han aplicado sus antecesores (sin empezar de nuevo) y desechar y combatir las malas prácticas gubernamentales, el pueblo –que vive el hoy y no el mañana- parece cansado de esperar y prefiere empezar de cero.

Según el informe, combinaciones como las que tiene el Perú de no respetar el Estado de derecho, tener bajo apoyo al sistema y tener poca tolerancia, conllevan a una “democracia en riesgo”.

¿Y cuál sería la alternativa electoral -para muchos peruanos- que entienda sus necesidades y resuelva sus carencias? Pues un gobierno democrático, con carácter autoritario. Un líder que imponga la ley, sin importar las formas si es necesario, y que acabe con las asimetrías entre ricos y pobres. Porque están hastiados de escuchar que la economía peruana es una de las más fuertes del mundo pero a ellos no les llega nada.

Mientras algunos comprendemos que la democracia y el libre mercado son la mejor opción a mediano y largo plazo; otros compatriotas no tienen herramientas, ni recursos, ni estímulos, ni ganas, ni tiempo para seguir esperando la tierra prometida. Y por tanto, prefieren que se patee el tablero y se empiece de cero.

A la población no le interesa leer el Informe de Desarrollo Humano 2010 (PNUD) y comprender por qué no existe una correlación significativa entre el crecimiento económico y los avances en salud y educación.  Al pueblo lo que le interesa es alguien que le resuelva los problemas ya.

Y he ahí el problema. Mientras algunos comprendemos que la democracia y el libre mercado son la mejor opción -a mediano y largo plazo- y tenemos un trabajo, así como recursos y herramientas que nos permitirán sobrevivir y gozar de una mejor calidad de vida para cuando el Perú consolide su desarrollo; otros compatriotas no tienen herramientas, ni recursos, ni estímulos, ni ganas, ni tiempo para seguir esperando la tierra prometida. Y por tanto, prefieren que se patee el tablero y se empiece de cero. ¿Los podemos acusar de impacientes, intolerantes y de faltos de cultura democrática?

Como dijo Borges, “la democracia es el abuso de la estadística”. Y en una elección electoral donde todos votan y los votos de todos valen lo mismo, la mayoría manda así no nos guste. Así que no busquemos pelearnos con la mayoría, sino exijamos que el próximo gobierno desarrolle de una vez, con capital público privado, las variables sociales -como la educación, la salud, la seguridad y el trabajo- que el pueblo necesita para mejorar su calidad de vida, y como consecuencia adquiera la madurez cívica para dilucidar entre lo bueno y lo malo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: